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De Iturriak
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El movimiento musical
 

tras unos pocos años de uso y al disolverse la Sociedad, lo compró Tomás Zubiria para llevarlo a sus terrenos de Ibarrecolanda, haciendo de él el primer núcleo de su hermosa casa en aquel sitio.

Manolo Ayarragaray había traído de la misma procedencia, pocos años antes, una casa habitación para él, que la tuvo situada en el Ensanche y luego fué trasladada a Las Arenas; y a ésta precedió otra que don Federico Langoor. director de la Companía de Maderas, hizo venir primero y que aún debe existir en su emplazamiento de la Salve.


El movimiento musical

EL acontecimiento musical de más relieve en aquellos años fué la temporada de ópera con Julián Gayarre, en el Teatro Viejo.

Estaba entonces el gran tenor en pleno esplendor de sus portentosas facultades.

Don Luciano de Urizar, empresario del teatro y persona estimadisima en Bilbao, fué a Madrid a contratarlo y parece ser que después de enunciarle su deseo y al final de un almuerzo, le entregó un contrato firmado por él y con las condiciones en blanco para veinte funciones, que Gayarre llenó en condiciones razonables y aun modestas.

La compañia fué excelente en conjunto, con Kachmann el barítono, Uetam como bajo y varias tiples y contraltos de lo mejor de la época. Se inauguraba el primer día de Pascua y el abono fué un éxito completo. Pocos días antes de la inauguración de la temporada, falleció don Luciano Urizar, y, recién llegado, Gayarre tuvo empeño en cantar en sus funerales. La iglesia de San Nicolás era incapaz para el gentío que acudió a oír aquella voz maravillosa, y desbordaba por sus puertas tratando de escuchar desde los atrios y aun del Arenal.

Cantó en el Ofertorio el Aria de Stradella, «Pietá Signore», y el efecto fué enorme por la emoción que produjo en todos aquella plegaria, dicha por el gran artista y aplicándola a la memoria de aquel respetable bilbaíno y noble amigo, que él habla apreciado.

Pocos de los que la oímos la habrán olvidado.
Memorias de un Bilbaíno