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De Iturriak
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El Cuartito
 

Su éxito artístico fué tal, que algunos artistas de Madrid, como Martínez Abades y otros, tuvieron la idea de hacer algo parecido, y de allí provino la segunda cena en Santander, que, como he dicho, fué ya ajena a la Sociedad, que celebró la primera, y con otras personas, elementos y carácter ajenos también a ella.

Pero los años iban pasando sobre nuestra juventud, y a los doce o catorce años de fundación de la Sociedad iban ya entrando, la mayor parte, en la categoría de padres de familia, con costumbres, horas y ocupaciones incompatibles con la vida de solteros, que informó su fundación.

«El Escritorio» llevaba ya una vida lánguida y decadente en sus últimos años, hasta que, en una cuaresma y con ocasión de unas misiones, un señor padre misionero, a quien, por lo visto, informaron personas malévolas o ignorantes, y, desde luego, lleno por su parte del más santo buen deseo y la mejor voluntad, lanzó, desde el púlpito, una terrible homilía contra aquel rincón, acusándolo de ser lugar de verdaderas enormidades, que jamás pasaron ni pudieron pasar siquiera por la mente de los cultos socios. Estos, precisamente, tenían entre sí y como el más fuerte lazo de unión el respeto mutuo y la consideración y estima personales, ajena y propia, que son siempre el distintivo de verdaderos caballeros.

Se aclaró el incidente y el excelente padre misionero. cuya buena fe fué sorprendida, lo reconoció así, pero la herida era mortal para personas que estaban lejos de una rebeldía ante la opinión ajena, aun errónea, y la Sociedad se deshizo.


El Cuartito

EN la época del mayor auge del Kurding y para que los aficionados a hacer música no molestasen las expansiones de los demás, se alquiló un cuarto interior en el entresuelo de la misma casa, a donde pronto empezaron a acudir otros melómanos; se alquiló un piano, se formó un archivo y, trayendo instrumentos de arco de cada
Memorias de un Bilbaíno