después sus disparos, haciendo un fuego vivo y constante que hace presumir, teniendo en cuenta los proyectiles arrojados que se han podido examinar, y los cascos de bomba hallados, la existencia de dos morteros del calibre de 27 cm en cada una de las dos primeras y de otro igual en la última. Continúan dichas baterías disparando con igual intensidad durante toda la tarde, dirigiendo la mayor parte de sus bombas hacia el casco de la población, la de Quintana dirige algunas hacia la explanada de la estación del ferrocarril en donde como punto dominante si había colocado el Excelentísimo Señor Comandante General para desde allí observar, a la vista de la población abarcando la mayor extensión de terreno posible y dar sus órdenes y disposiciones. Recorrió después dicha autoridad varios puntos de la población y del recinto. En vista de que el enemigo no presenta fuerza alguna al descubierto ni amaga ni intenta ataque, el Excelentísimo Señor Comandante General dispuso se retirase la unidad de la guarnición a sus cuarteles, quedando cubriendo el recinto y las guardias la otra unidad. Desde el anochecer disminuye bastante la viveza del bombardeo y continúa de igual manera
Page:B12730907.djvu/121
De Iturriak
Esta página ha sido transcrita, pero necesita ser validada.