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De Iturriak
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ñor Arbaiza y del capataz Cecilio Arenas, dándole una tregua al señor director para que decidiera lo que tuviera por conveniente. El Sr. Domain contestó en una atenta carta el 17 de Marzo, fecha anterior a la constitución de la Sociedad, en un sentido que no accedía a las pretensiones de los obreros. Pasó la fecha reglamentada por los obreros y la huelga no se declaró, sino que por el contrario, los obreros siguieron en sus trabajos, quedando por lo tanto nula la petición que éstos hicieron a la Dirección.

Llegó el día 26 de Marzo y la Sociedad organizó un mitin de propaganda económica con el concurso del compañero Adrián Perezagua. El mitin se dió y en él nada se habló de huelga; pero es el caso que cuando el compañero Adrián Perezagua se disponía a trasladarse a Bilbao de su propaganda, o sea el día 27 del pasado, y hora de las diez de su mañana, los obreros quedaron sorprendidos ante la noticia de que este mismo día quedaba despedido el presidente de la Sociedad; enterados de esto algunos miembros de la Junta directiva, creyeron conveniente, como así lo hicieron, de trasladarse una Comisión a la dirección a ver los motivos que tenía el Sr. Domain para adoptar tal resolución, máxime cuando se trataba de un obrero que llevaba siete años en la fábrica, y al decir de todos, era un buen trabajador, como así lo dijo el señor director a la Comisión, manifestando al mismo tiempo que no estaba dispuesto a cambiar de actitud y que el obrero quedaba en la calle.

DECLARACION DE LA HUELGA

La huelga se declaró el día 27 por la noche, el 28 por la mañana la Comisión de huelga notificó al Sr. Domain la declaración del movimiento, así como a las autoridades locales, ofreciéndose la Comisión a todos, para parlamentar.

A las ocho u ocho y media de la mañana del día primero de la huelga, se presentaron a la Comisión dos obreros de los que acostumbran a hacer la colada, en representación de los demás compañeros, por mandato del señor director, para ver si se les autorizaba a hacer la repetida colada; la Comisión les dió un volante a éstos en el sentido que muy bien podía adelantar la entrevista de las dos de la tarde que nos había indicado con el fin de llegar a una inteligencia y que el alcance del paro no hubiera pasado de unas horas; pues bien, el señor director se negó a adelantar la entrevista y mandó retirar a todos los obreros. Hemos de tener en cuenta que como nota estos llevaban el consejo de que en caso de que insistiera el Sr. Domain en sostener la hora de las dos de la tarde para la entrevista, que no harían resistencia y que se quedarían hasta ver si de la segunda reunión podía salir una fórmula de arreglo; el señor director no quedó conforme y los mandó a todos a casa.

La Comisión fué a la hora citada y el Sr. Domain mantuvo su primer criterio, a pesar de haber retirado la Comisión la petición de expulsión del jefe Arbaiza y del capataz Arenas; la Comisión retiróse del despacho del Sr. Domain ofreciéndose para parlamentar con el señor director cuando tuviera por conveniente; este señor se despidió de la misma forma, manifestando que él tenía las puertas abiertas de su despacho para cuantas veces quisiera la Comisión hablar con él: dándose el caso que a los dos días de la huelga se ausentó el señor director de Arija, y hasta la fecha los obreros no le han vuelto a ver.

INTERVENCION DEL GOBERNADOR CIVIL

A los dos días siguientes de esto, la Comisión de huelga se personó en el Gobierno civil de Burgos, llamada por la primera autoridad civil; ante el Sr. Serrano Carmona, la Comisión de obreros se ratificó de cuanto había manifestado al señor director en la última entrevista; esto es, que retiraban la expulsión del jefe y del capataz pedida enteriormente, y que el obrero despedido por el señor director, por ser únicamente uno de los que estaban al frente de la organización, quedara dentro del trabajo y a condición que en lo sucesivo se respetaría el derecho de asociación que en distintas veces había sido coaccionado por maestros y capataces.

El Sr. Serrano Carmona nos prometió en lo que estuviera de su parte solucionar la huelga en beneficio de todos; pero sin duda distraido por las elcciones o por lo que fuere, pasaron días y los huelguistas no podían parlamentar con el Sr. Domain porque no se sabía donde estaba, como tampoco con el señor gobernador, que estuvo en silencio bastantes días, hasta que comunicó a los huelguistas que la fábrica estaba dispuesta a un arbitraje; nosotros accedimos, nombrando como árbitro a Facundo Perezagua y la fábrica a un delegado del Consejo de Administración, y esta es la hora que ni ha venido el arbitraje ni se ha hecho nada por solucionar el movimiento; pues los obreros ni por un solo momento se han apartado ni se apartan de prestar su cooperación para una solución de armonía, siempre que por parte de la Compañía se dé trabajo a todos los huelguistas y se respete el derecho que tiene el obrero para asociarse.

CENTIMOS DE DIFERENCIA

Donde dice el Sr. Domain que los obreros de la fábrica han percibido un aumento en el salario de 25, 50 y 75 céntimos diarios, hemos de decir que es completamente inexacto (a no ser que el señor director haya dado estas órdenes y los jefes y encargados no las hayan cumplido), pues el aumento que han tenido los obreros, y no todos, en el salario ha sido de dos céntimos por hora, que hace un total de 22 céntimos diarios, a excepción de algunos que les han subido tres céntimos.

NUEVA DISPOSICION

Lo que han visto los obreros en este movimiento es que no existe más deseo que el que en Arija no haya organización obrera; pues los obreros no pueden concebir que por una petición tan baladí, la fábrica, sin razón ninguna, haya mostrado una gran intransigencia para con los obreros.

Los obreros no pretenden ni han pretendido que la dignidad del patrono quede por más bajo nivel que la del obrero, como tampoco que el obrero quede sujeto al papel de esclavo. La confianza que necesita tener el señor Domain en el provenir, la necesitan también los obreros. Búsquese la solución y entendiéndose ambas partes para llevar la normalidad nuevamente al pueblo de Arija; que viva la fábrica, que viva el comercio, que vivan también los obreros, que sea respetado todo el mundo; que los señores encargados y capataces miren con alteza de miras a los obreros, que los obreros también sabrán respetarles a ellos y de esta manera, podrán ir viviendo en perfecta armonía obreros y patronos.

Por la Comisión de huelga: José L. Peláez, Adrián Perezagua y Evaristo Hierro.

Bilbao 29 de Abril de 1916

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