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De Iturriak
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JOSÉ VINUESA

mulamiento de derechos. ¿Y los deberes? ¿No tiene deberes el hombre? ¿Se puede hacer valer el derecho, si antes no se ha cumplido ya el deber?

Este es el peligro en que se colocan, respecto al auditorio, los que por haberse asimilado, o no asimilado, las teorías incitantes de Rousseau, van, sin querer á veces, hasta donde no pueden, no deben ir, sin un buen lastre de conocimientos históricos y hechos videntes del transcurso de la civilización. El P. Vinuesa, en sus conferencias a los obreros, mantiene en verdad un criterio de marcado carácter cristiano y una exactitud real; y allí donde Rousseau encuentra el principio de la decadencia del hombre, que es en el trabajo, el P. Vinuesa lo defiende «como aplicación útil de la inteligencia, la destreza y la fuerza del hombre». Y allí donde la filosofía enciclopedista no ve más que derechos, el P. Vinuesa, asentando sus principios doctrinales sobre fuertes sillares de la filosofía y el derecho cristiano, no encuentra «otro camino para garantizar los derechos, que el de persuadir las obligaciones, como lo ha hecho siempre la predicación cristiana».

Y continúa el P. Vinuesa: Sin el trabajo no hay producción capaz de sostener al hombre multiplicado, cual es razón, sobre la tierra. Y más tarde: Siendo el hombre libre y dueño de su trabajo, suyo tiene necesariamente que ser el fruto de su trabajo, en cuanto de ese trabajo procede; de modo que el que es dueño del árbol, hace suya la fruta que brota del árbol. De lo contrario, si el hombre no hiciese suyo lo que produce, sería esclavo de los que hubieran de aprovecharse de ello; que esclavo es de hecho, séalo o no de nombre, quien forzosamente trabaja para otro, sin enajenar libremente el fruto de sus fatigas y afanes, o de su talento y habilidad. He ahí, señores, el primer derecho del que trabaja: hacer