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De Iturriak
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JOSÉ VINUESA

de atrayente bondad. Era hombre de gran corazón distinguiéndose desde muy niño por sus buenos sentimientos, su carácter serio, sin rayar en lo seriote ni menos en lo brusco, y por su extraordinaria aplicación al estudio. Era tal su conducta y reunía tales atractivos en lo moral y lo físico, que entre los muchachos donostiarras de aquella época, el joven Vinuesa era lo que se llama un «buen partido» . Y tanto le querían sus padres, tan entrañable era el cariño, que hasta sentían cierta predilección por él ante los demás hermanos.

En una ocasión, y ya casi terminados sus estudios, el joven Vinuesa se hallaba preocupadísimo, y hasta se exteriorizaba cierta melancolía en su rostro. Su familia que lo había notado, no atreviéndose a decirle a él directamente ante el temor de disgustarle, preguntaron a su hermano la causa de la preocupación de José.

Su madre le llamó un día a Ramón, diciéndole:

- Pero oye, Ramón, ¿qué le pasa a Pepe que le vemos tan preocupado? ¿Es que tiene novia o qué le pasa?

- No, mamá. Lo que hay es que quiere entrar en la Compañía de Jesús y no sabe cómo decírselo a ustedes. Esa es toda su preocupación.

La familia, y especialmente su madre, sintieron muchísimo la resolución de aquel hijo, en quien tenían cifradas todas sus esperanzas para que brillara en el mundo. Al poco tiempo de ocurrir esto, Vinuesa ingresaba en el noviciado de la Compañía de Jesús.

* * *

Tal concepto se tenía de Vinuesa antes de entrar en la Compañía y tanto le respetaba todo el mundo, como queríanle sus compañeros, que en cierta ocasión de su vida de estudiante ocurrió el siguiente caso cómico.

Los dos hermanos Vinuesa, José y Ramón, y sus