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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

-Y diga usted, Padre; ¿ha sacado usted huen fruto de las conferencias?

-Ninguno-contestó vivamente Vinuesa. La crítica la oí yo mismo a un grupo de mis oyentes. Salía del Instituto un grupo de obreros. De entre ellos, preguntó uno a otro:

-Y dime tú, ¿qué te ha parecido el Padre ése?

-¡Hombre... Habla bien, bien. A mí me ha convencido.

-Pues a mí, no, chico. ¿Sabes por qué?-le contestó el otro.- Pues porque ahora, de cada huelga que hacemos nos va tan bien, que siempre sacamos alguna ventaja.....

* * *

Enrique Menéndez, a raíz de su muerte, publicó en un periódico de Santander la siguiente anécdota, que la transcribo para hacer ver al lector el buen gusto artístico del P. Vinuesa.

Fué en el Círculo Católico de Obreros, durante la velada en honor del Papa. El P. Vinuesa, después de aquel esfuerzo, de su discurso postrero de su vida, fué a recobrar su asiento, y yo quedé - por azares de la fiesta-colocado junto a él. Al sentarse aparecía animado por la tensión nerviosa del momento, y su semblante y su palabra simularon por un rato la alegre energía del hombre sano.

Parecía muy complacido oyendo la música. Tocaba la orquesta una fantasía sobre la Sonámbula, y me dijo él que había oído cantar muy bien, en sus días estudiantiles, esa ópera. Seguía con visible deleite la ejecución, comentaba cada pasaje y hacía notar el acierto de los ejecutantes..... Por su memoria ví cómo pasaba una ráfaga de aire del mundo, pero de aire limpio, que en