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De Iturriak
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BENITO DE LERSUNDI

actividad y a la inteligencia de Lersundi, que acudía a todos los puntos de peligro arengando a los suyos, pudo conjurarse el peligro.

Entusiasmados los soldados con su jefe, defendíanse con arrojo y valor temerarios, hasta que al fin, quintos y milicianos consiguieron rechazar a los leales del pretendiente, y con ello una de las más memorables victorias casi personales de Lersundi. La cruz de primera clase de San Fernando le fué otorgada por su comportamiento.

Ya entonces continuaba agravándose la situación social y política de la nación española. El ejército carlista, de victoria en victoria, invadía toda Cataluña y Aragón. Zumalacarregui había demostrado ser ya uno de los más grandes generales que la historia militar conoce, y había preocupado seriamente a los Gobiernos todos de la Reina. Su obra militar genial quedó como una muestra de talento extraordinario. El poder carlista llegó a ser pujante y avasallador. Logró deshacer todos cuantos planes desarrollaban los Gobiernos, y ni Córdova, ni Maroto, ni Moreno, en el Norte, pudieron anular la influencia enorme de aquella formidable insurrección.

En el orden social se preparaban también radicales reformas religiosas y militares. Y últimamente se llegó hasta el bloqueo de San Sebastián por las tropas carlistas, que sitiaron por dos veces a la ciudad insigne. En los dos se encontró Lersundí, entre los años de 1836 a 1841. Durante un largo tiempo ejerció el cargo de Gobernador y Teniente de rey, y contribuyó de un modo eficaz a la salvación de San Sebastián, juntamente con el coronel del Cuerpo de Ingenieros D. juan Bautista de Pousich. El ejército carlista, sin embargo, logró con su sitio y bombardeo destruir buen número de edificios, quemar y arrasar fincas cercanas a la población, hacer caer dentro del casco de la ciudad cientos de granadas, que