Page:DonostiarrasXIX-1.djvu/140

De Iturriak
Saltar a: navegación, buscar
Esta página ha sido validada.
124
DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

causaron infinidad de muertos y heridos, y mantener, por último, a San Sebaslián en una constante intranquilidad y zozobra.

Para hacerse una idea del poder carlista basta recordar que en uno de los momentos de lucha se apoderaron de «una caserna que tenían los liberales en el convento de San Barlolomé, bajo el fuego de los muros de a plaza de San Sebastián». De grato recuerdo fué, a pesar de las inherentes calamidades al sitio y bloqueo de San Sebastián, la estancia y mando del entonces Gobernador Lersundi.

El actual muelle y las subidas del castillo deben varias de sus reformas a dicho general donostiarra, así como importantísimas obras de defensa, que las llevó a cabo en unión del antes citado coronel de Ingenieros. Cesado en el importante cargo de Gobernador y tras de una labor incesante, que llegó a debilitar en momentos su organismo, se retiró y estuvo de cuartel, desde 1842 a 1851, con el grado de coronel. Y el 29 de Octubre de 1851 ascendió a brigadier, en recompensa de sus muchos y dilatados servicios por la Patria y la Monarquía, a quienes sirvió lealísimamente durante 44 años, 4 meses y 10 días.

Falleció el 20 de Junio de 1853, en medio de una aureola de prestigio y caballerosidad, como cristiano, como militar y como cíudadano. Al morir dejó a la Patria otro ciudadano no menos ilustre y leal Su hijo, el que entonces era digno teniente general y Presidente del Consejo de Ministros por aquella época, Excelentísimo Sr. D. Francisco Lersundi, de grata e inolvidable memoria y uno de los militares más insignes de España.

Los restos del Excmo. Sr. Brigadier D. Benito de Lersundi descansan actualmente en el panteón que su