Page:DonostiarrasXIX-1.djvu/156

De Iturriak
Saltar a: navegación, buscar
Esta página ha sido validada.
138
DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

decir, el hacer de la poesía filosofía-ha sido la causa de que en ciertas épocas el carácter del poeta se haya confundido con el del legislador y el moralista. Que es lo que está sucediendo hoy en gran parte de la poesía moderna.

Al partir la poesía, como todas las demás artes de de objetos vivientes, sensibles y concretos y nunca de abstracciones, debe, naturalmente, fijarse el poeta en la Naturaleza toda, reproduciendo sus imágenes, que es en lo que se distingue la poesía de Arzác. Sin embargo, pudieran creer algunos que por ser poemas descriptivos en la obra fundamental de Arzác, ellos constituyen una serie de imágenes simples, exentas de inspiración y con una ilación casi inmotivada.

No; en los poemas de Arzác nótase bien claramente una cimentación bien sólida, que arranca vigorosamente en los sentimientos y en las acciones, continúa en una delicada inspiración y forma siempre el conjunto una concepción estética, base del lenguaje que emplea.

Podrán decirme algunos que tanto los asuntos como las imágenes y lenguajes que emplea Arzác en sus poemas y en su poesía toda son sencillos.

Pues precisamente en esta misma sencillez baso yo el mérito y la importancia intuitiva y poética de su obra. Ser sencillo y no ser vulgar; ser fácil y no chabacano; ser aristócrata de veras y no déspota, he ahí lo que me parece difícil en la vida y en el mundo. Pero ser sencillo; y grande, armónico, insuperable a la vez; ser familiar y mantener distinción; acordarse de los humildes sin extramurar el castillo feudal, ¿quién hay que lo haga?, ¿cuántos son los que lo practican?, ¿no es difícil, más difícil esto, diricilísimo?

¡Cuántas veces Arzác se pondría a escribir a impulsos naturales y primitivos! Y salió la verdadera poesía.