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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

A la muerte de D. José Manterola, Arzác escribió una poesía para adaptarla expresamente a la melodía fúnebre compuesta por D. Félix Ortiz:

«Zoaz, zoaz Zerura,
mundu au utzirik,
gure bizia dago
Obitik arontztik
¿Egingo sldet oraiñ
zuretzat bertzorik?
¡Ez adizkide maite
biotz nerekoa!,
belauniko dariot
lurrera malkoa
eta nere mintzoa
da orazioa.»

La muerte de Arzác sobrevino cuando nadie lo esperaba por su constitución robusta y su edad no avanzada. Y, sin embargo, una noche, tras grito desgarrador que alarmó a los suyos, murió víctima de una angina al pecho, el 11 de Octubre de 1904.

Cuando a la mañana siguiente contemplamos el cadáver de aquel corazón noble, su rostro amoratado mantenía el gesto de bondad y de dulzura características de su físico, aquel la serenidad de la que dió repetidas muestras en todos los momeulos de su vida.

¡Pobre Arzác! Parece que le estamos viendo, con la dulzura peculiar que tenía de dirigir su revista. Aquel carácter que a nadie quiso herir, continuamente tropezaba con dificultades en su publicación. Un día tratábase de publicar el notable sermón predicado por D. Resurrección María de Azkue en las Fiestas Euskaras de Villafranca. Arzác pidiólo con insistencia, pero, por no sabemos qué motivo, el caso es que las cuartillas del sermón no llegaban. El número de la revista estaba ya