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De Iturriak
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JOSÉ MANTEROLA

ría literaria, como consecuencia de una anemia intelectual y una serie de males, fruto exclusivo de nuestra rebeldía, de nuestro carácter e individualismo. Tipos, figuras, como la de Manteroa están todavía sin ser estudiadas a fondo por las generaciones anteriores. Por las actuales olvidadas. Por las posteriores..... ¡Quién sabe! ¡Acaso injuriadas!

Es muy posible que al paso que caminamos sobrevenga una generación de literatizantes y anarquizantes de la literatura, la historia y el buen gusto, para que toda una labor patriótica llevada a cabo con amor y con arte, se venga abajo. Que esto se inicia, es deber el reconocerlo. De toda la labor literaria, o casi toda, es rara la que se ocupa de cosas de:: país donde se escribe. Existe una aversión decadente hacia esta personalidad característica, que es precisamente la que distingue a los pueblos. Y en cambio se impersonaliza y se universaliza de tal modo, que esfuerzos noblemente empleados en una labor patriótica, se esterilizan, enfocándolos, y terminando de arrastrarlos a la fosa común, donde perecen sin arte, sin gloria y sin fruto. No creo que exagero.

Basta solamente un detalle para comprobar de modo terminante mi afirmación. Hace ya años, bastantes años, que murió Manterola. No conozco, ni creo que se haya llegado a escribir, ni menos a publicar una labor crítica de sus obras, de su personalidad. A raíz de su muerte, como más tarde veremos, se le dedicó por sus amigos una corona literaria; se publicó más tarde un folleto con artículos necrológicos, y eso fué todo. ¡Pobre Manterola! Fué de los pocos que supo luchar, cuando los que sentían toda la robustez de Ja personalidad bascongada se hallaban solos, y lo que es peor además, combatidos.

El error del pensamiento del país basco, no ha sido sólo desconocer su misma historia; el error estupendo,