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De Iturriak
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RAFAEL ECHAGÜE

hasta el extremo de avanzar ciego hasta las mismas bocas de sus fusiles, en cambio cuando fué necesario mantener una energía serena y fría, Echagüe dió también pruebas de ser espíritu firme y ecuánime. Ante aquella peligrosísima insubordinación del ejército de Hernani el 4 de Julio de 1837, aquel motín militar que tan mal aspecto presentaba, Echagüe demostró tener dotes de militar a la vez que de político, y su influencia en aquel momento fué eficacísirna para el afianzamiento del orden, la disciplina y la paz necesarias. No pudo evitar, sin embargo, que entre los insubordinados saliese una bala contra el Conde de Mirasol, llegado aquella noche de San Sebastián, y que salió milagrosamente ileso, aunque con el sacrificiio de su primer ayudante Crook Ebsworth, muerto al interponerse en defensa del Conde.

Aquellos sucesos consternaron tanto a Echagüe y tanta fué su pena, como veneración hacia el brigadier O'Donnell, que seguramente el conflicto se hubiese agravado de modo casi irremediable sin la presencia y acción heroicas de este último. De aquí comenzó el gran cariño y respeto que siempre sintió Echagüe por el ilustre y más tarde caudillo de Tetuán.

El 2 de Octubre tomó parte el capitán Echagüe en la salida de Rentería; el día 4 en la expedición de Ondárroa, Motrico y Deva; el 21 y 22 en la toma de Guetaria y acción de Urnieta y en operaciones continuadas, casi sin el menor descanso hasta fines del mismo año de 1837. Desde el 27 hasta el 30 de Enero de 1838 Echagüe, ya con el brigadier O'Donnell, tomó parte en las operaciones sobre el río Oria, y el 30 de Marzo en el reconocimiento, sitio y toma de Vera (Navarra), que duró hasta 4 de Abril, y una de las operaciones más arriesgadas y hábiles, que según todos los biógrafos y comentadores de Echagüe, llevó a cabo este capitán.