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De Iturriak
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RAFAEL ECHAGÜE

riosísima para el basco ilustre, para quien jamás existieron peligros ni dificultades, ni enemigos insuperables, ni nada que arredrase en lo más mínimo su valor y su tenacidad verdaderamente bascongada.

La guerra de África fué para Echagüe arena donde habían de cruzarse en irreconciliable combate el acero español empuñado por un basco, y el alfanje moro, traidor y bárbaro.

Por coincidencia gloriosa en la historia de España, y así lo atestigua también el inolvidable General Gómez de Arteche (q. e. g. e.), fué un basco como Echagüe quien del mismo modo que en Las Navas de Tolosa, había de iniciar e inició aquella campaña de África.

El 12 de Septiembre de 1859 embarcó para Algeciras, desembarcando el día 15. Permaneció en aquella plaza al frente del Ejército de Observación, que lo organizó el Comandante general Echagüe.

Habiéndosele confiado por Real orden del 22 de Octubre el mando del primer Cuerpo de Ejército del de África, embarcóse el 18 de Noviembre para Ceuta, y el 9 del mismo salió para el campo moro.

El General Echagüe se posesionó el mismo día del Serrallo y de las alturas inmediatas. Bastó este acto valiente de Echagüe para que del campo moro, perfectamente equipados y preparados, comenzasen a asaltar consecutivamente las alturas y el Serrallo, con un denuedo y arrojo que en momentos peligraban las tropas españolas.

El furor del moro fué acrecentándose de día en día, convencido de que la bandera española había de ondear ya para siempre en aquellas alturas. Y efectivamente.

El día 20 el General Echagüe sostuvo una acción contra los moros, que atacaron el reducto de Isabel II, en construcción. Viendo la infructuosidad del ataque el