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De Iturriak
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RAFAEL ECHAGÜE

Samsa y escondido entre los matorrales y arboledas de la derecha del río.

El General Echagüe, para quien parecía se quedaban siempre los puntos de mayor peligro, advirtió al momento que los marroquíes en sus movimientos pretendían atacar la parte derecha de nuestro ejército, que era donde ellos tenían su infantería, a todo lo largo de las cimas de Sierra Bermeja. Y, en efecto, la visión del insigne general donostiarra no pudo ser más acertada. Pero, como veremos, ante el valor, la táctica y el denuedo del General Echagüe, los moros, con todas sus considerables fuerzas, se vieron obligados aabandonar las mejores posiciones.

El valiente general donostiarra, al mando de tres batallones y la segunda compañía de artillería de montaña, comenzó a trepar las alturas tan tenazmente defendidas por la fuerza mora. Y comienza el movimiento envolvente de todo nuestro ejército. El general Paredes, con los dos batallones de Castilla y el de cazadores de Figueras, que se encontraba ya en el sitio del combate, avanzó para cortarles la retirada por los montes de Wad-Ras; la división O'Donnell cubría su izquierda, marchando con tres batallones por las faldas de las montañas; el resto del ejército se quedó a vanguardia del campamento, con dos compañías de artillería de mantaña y los escuadrones de coraceros Reina y Príncipe.

Llegó el momento culminante de la batalla. Había que arrojar al enemigo de aquellas alturas con un golpe decisivo, que, por lo mismo que era de trascendencia, abarcaba un peligro mayor. Pero Echagüe, que había calculado perfectamente la situación de ambos ejércitos, fiado en su valor y arrojo, especialmente, hizo ocupar la parte culminante de Sierra Bermeja por el primer batallón de Borbón; y, por medio de un golpe atrevido,