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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

la revolución se hizo dueña de las calles y plazas de la corte. Decía así el anónimo: «Esta noche la revolución os dará la batalla y saldréis vencido». Pero O'Donnell no se intimidaba tan fácilmente.

Tanto él como Echagüe, eran espíritus serenos y fríos que jamás les arredró el peligro, y todo lo veían siempre con la misma serena tranquilidad de quien cumple con su deber y por nada y a nada teme. Realmente las calles y casas de Madrid parecían estar aquellas noches como en tinieblas, a causa de la poca luz que se veía en todas las viviendas.

Por los servicios que el General Echagüe prestó a la Monarquía con motivo de aquellos gravísimos sucesos de 22 de Junio, el Duque de Tetuán, siendo ya Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra a su vez, le hizo saber en carta autógrafa que el Gobierno había acordado proponerle y la Reina aprobado que se le concediese un título de Castilla, que fué el de Conde del Serrallo.

Su hoja de servicios dice, sin embargo, que por Real decreto del 21 de Marzo tuvo a bien S. M. hacerle merced de título de Castilla con la denominación de Conde del Serrallo, para sí, sus hijos y sucesores legítimos, libre de gastos, por el mérito que contrajo en la campaña de Africa y especialmente en los combates sostenidos con su Cuerpo de ejército contra los marroquíes en los días 19, 20, 22, 24 y 25 de Noviembre de 1869, cuyos hechos de armas dieron por resultado la toma del Serrallo y las posiciones avanzadas que desde entonces formaron el territorio del campo de Ceuta.

El General Echagüe continuó en el mismo cargo de Ingeniero General hasta el 11 de Julio de 1866, que por su mal estado presentó la dimisión, quedando en situación de cuartel hasta fin del mismo año.