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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

Para que se vea una vez más la confianza que el General Echagüe inspiraba a sus compañeros de armas, el Marqués del Duero, que había tomado el mando del ejército, dispuso en la orden general del 5 de Mayo que el General Echagüe se encargase del mando del tercer Cuerpo, que él dejaba vacante. Prueba inequivoca de las grandes dotes, del valer, ilustración y condiciones del caudillo donostiarra.

Ya en este cargo, tan dificil como importante, debía dedicar sus esfuerzos y todo su talento a él, y por decreto del 16 de Mayo cesó en el cargo de Director General de Artillería.

En estos momentos, Navarra era la provincia que más cuidado inspiraba al Gobierno, por haberse convertido este país en el núcleo principal y más importante de las huestes del pretendiente. Y Echagüe, que en todas las guerras era llevado a los puntos de más peligro y responsabilidad, fué también en esta ocasión nombrado Jefe de las fuerzas de aquel territorio el 25 de Mayo, restablecida ya para entonces la Capitanía General de Navarra, mando que se le confirió por decreto de 1.º de Junio. Continúa Echagüe su brillante expedición guerrera, sin que ni la edad, ni los achaques que ya empezaba a sufrir, consecuencia de su estancia en Filipipinas, arredraran en lo más mínimo su carácter y su valor.

Hace un reconocimiento general de las posiciones de Villarreal y Arlabán, y desde Ulibarri-Gamboa marcha a través de Navarra, con la brigada Espina, dos baterías montadas y dos batallones de Infantería, y lleva a cabo aquella memorable expedición que se dirigía a impedir la expedición militar que el enemigo realizaba con el nombre de Aragonesa, a las órdenes de Lizárraga.

Realizada aquella gran operación militar con el éxito