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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

cito hubiera sido llevado a tan horrorosa catástrofe, que no es posible predecir lo que hubiese podido ocurrir después. Prueba evidente del talento militar de Echagüe y la serenidad y sangre fría que mantuvo al ordenar la retirada, llevada a cabo con orden y disciplina, que en la orden superior que recayó el 7 de Julio se lee el siguiente párrafo honrosísimo para el ilustre General Echagüe, y que lo tomamos íntegro de su hoja de servicios.

Dice así: «Las dificiles circunstancias en que vuecencia se hizo cargo del mando del ejército del Norte, verificando con hábil pericia y dotes nada comunes la retirada de las tropas, que se ejecutó merced a sus acertadas disposiciones sin perder un solo cañón, ni un carro, ni una acémila de las muchas que acompañaban al ejército, lográndose tan ventajosos resultados por el tacto, respetabilidad y energía de V. E., que al sobreponerse a aquellas difíciles circunstancias, ha añadido nuevos timbres a los muchos que tiene adquiridos en su dilatada carrera. Esta es la expresión de la justicia que se debe a sus altos merecimientos, reconocidos y apreciados por el Presidente del Poder Ejecutivo y su Gobierno...., etc.»

Minada ya la salud del General Echagüe por aquella continuada vida de agitación y de continuas campañas militares, y dolorido por los sucesos acaecidos en España durante aquellos últimos aiios, presentó la dimisión por motivos de salud, que le fué admitida por decreto del 10 de Julio, concediéndosele el cuartel con residencia en Madrid. Así continuó hasta el 19 de Septiembre, que fué de nuevo nombrado Director General de Artillería, desempeñando dicho cargo hasta fin de año.

Nada se consiguió, sín embargo, para la pacificación de los espíritus, y aquellos momentos de turbación republicana apenas sirvieron más que para convertir la