Page:DonostiarrasXIX-1.djvu/230

De Iturriak
Saltar a: navegación, buscar
Esta página ha sido validada.
210
DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

para ella se hallaban algunos jefes de la insurrección.

Claro es que enviaron a Echagüe para que operase en el Centro, pero como el Gobierno veía que Cataluña demandaba más fuerzas porque seguramente no se encontraría en mejor disposición que el Centro, distrajo de alli 4.000 hombres. Esto disgustó mucho a Echagüe por la tremenda responsabilidad que envolvía para el éxito de las operaciones a él encomendadas. Y, sin embargo, a pesar de todo, el 22 de Febrero de 1875 atacó en un combate con denuedo las posiciones que los carlistas creían tener inexpugnables, en Cervera del Maestre, y desde las cuales eran dueños de una inmensidad de terrenos.

Hubiera seguramente Echagüe castigado con dureza a cuantos facciosos se hallaban en aquellos lugares, y acaso conseguir desalojarlos de sus posiciones todas. Pero le faltaba gente. A las continuas reclamaciones que hacia a Madrid, nada le contestaban, hasta que, ya cansado de esperar, y convencido de que en aquella forma no podría ir más que a comprometer el ejército, llevándole a una carnicería, optó por lo más decoroso y digno, dimitiendo el cargo de General en jefe de operaciones del ejército del Centro el 22 de Mayo. Hasta esta fecha estuvo al frente de sus tropas. Despidióse de ellas con una sentidísima orden general, y, regresado a Madrid, se hizo cargo de la Dirección General de Artillería, en cuyo desempeño llegó hasta finalizar el año.

Había llegado el momento culminante de la paz, por decirlo así; en uno y otro ejército, en toda la nación, en las aldeas y en las ciudades, era unánime el sentimiento que embargaba a todas las almas por la paz, ante el triunfo de la Restauración. Nadie esperaba ya el triunfo de D. Carlos, sobre todo después que se hicieron públicas las gestiones que sobre el pretendiente realizaban sus mismos defensores.