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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

mitigar el dolor con su poderoso influjo, cuando no personalmente, despojándose de todo boato y esplendor, inherentes a su regia alcurnia. Fué un gran Rey; un Rey de bondad extrema y de nobilísimos sentimientos, no tan enaltecidos como debieran serlo por esta despreocupada nación española, que tan pronto sabe olvidar a los que sacrificaron por ella en más de una ocasión, comodidades, y la propia vida, expuestas inminentemente en aras de sus súbditos.

En la jornada de San lldefonso y del Pardo acompañó también el General Echagüe a S. M., desempeñando en este último punto el cargo de Comandante General, continuando a su regreso a Madrid en el de Comandante General de Alabarderos. Otro nuevo y elevado cargo le fué otorgado al ilustre General Echagüe. fué éste el de Senador vitalicio por Real decreto de 10 de Abril de 1877, cargo que le fué admitido por el Senado en la sesión del 30, prestando Echagüe juramento el 1.º de Mayo. Durante todo el año de 1878 continuó en el cargo de Comandante General de Alabarderos, acompañando también a S.M. el Rey en la jornada de los Reales Sitios del Pardo y de San Lorenzo, desempeñando también el cargo de Comandante General.

Cuando el Rey D. Alfonso XII hizo aquel viaje tan memorable con objeto de visitar el ejército del Norte, Echagüe acompañó también a S. M. Y por Real orden del 11 de Mayo de 1878, y ante el magno suceso que se avecinaba en España de los esponsales del Rey, Echagüe fué nombrado para asistir como testigo a las capitulaciones matrimoniales que habían de celebrarse con motivo del regio enlace con la que hoy es Madre Augusta de nuestro amado Monarca S.M. el Rey D. Alfonso XIII, la Reina D.ª María Cristina de Hapsburgo; egregia dama que como esposa demostró un cariño y talento