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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

la historia de la Humanidad, allí es donde comenzó Minteguiaga su noviciado. Parecía que le debía costar vencer bastante a aquel licenciado en Teología las humillaciones por las que un hijo de San Ignacio necesita pasar desde el día que entra en la Compañía, hasta que fallece o sale de ella.

Y, sin embargo, fué siempre tan modesto, dió tan poca importancia a su misma persona, con todo lo que sabía y con aquellas aptitudes inherentes al más tarde fecundo publicista donostiarra, que aun los ministerios y oficios más humildes los llevaba a cabo con verdadero gozo y alegría. A los estudios de su carrera comenzó por aumentar nuevos conocimientos de Literatura y Humanidades en el mismo Colegio de Loyola.

Más tarde, en León, completó con nuevos y más amplios estudios de Teología cuanto de esta ciencia aprendió en su carrera eclesiástica. El año de 1864 ordenóse de presbítero, y, al mismo tiempo, perfeccionando de modo admirable su preparación sólida y su brillante carrera, que le había de servir para sus próximas luchas en defensa de la verdad, tomó el grado de licenciado en Derecho Civil, en la Universidad de Santiago (Galicia). Y ya el P. Minteguiaga dispuesto a cumplir la voluntad de Dios, vuelve de Santiago y de León a Loyola, para enseñar Humanidades a los jóvenes jesuitas de Loyola.

Pero aquel ministerio no era para el P. Minteguiaga más que el principio de su labor y de sus extraordinarios méritos como hombre insigne en el campo de la inteligencia. Y sabiendo la Compañía lo mucho de su valer y lo extraordinario de su cultura, le traslada de nuevo a León, para que en el Colegio máximo de San Marcos desempeñe la importante cátedra de la Sagrada Escritura.