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De Iturriak
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VENANCIO MINTEGUIAGA

Por aquellas fechas estalla la Revolución de Septiembre, consecuencia del doctrinarismo de que antes hemos hablado, y contra el que le veremos luchar brillantemente al P. Minteguiaga, normalizada Ja situación en España. No quedaba otro recurso más que huir de la nación española.

El P. Minteguiaga, con sus hermanos en Religión, marchó el año de 1870 a Poyanne (Francia) y allí continuó de nuevo el magisterio1explicando Filosofía durante siete años a los estudiantes de la Compañía. Durante aquel período, la nación española sufrió una era de trastornos, guerras civiles y agitaciones interiores, que solamente su recuerdo produce una sensación de profunda tristeza en el ánimo de todo ciudadano nacido en España. La revolución, desoyendo por completo los latidos del alma española, que en su inmensa mayoría era tradicional o conservadora, lanzóse, no solamente a explorar, sino a conquistar ciudadelas que jamás debieron haberse tocado. Y aquel choque produjo una perturbación interior de la que todavía no nos hemos tranquilizado.

No perdió, sin embargo, su tiempo, el P. Minteguiaga, y continuamente se le veía estudiando y leyendo durante las horas de descanso que le dejaba el magisterio. Siempre se preocupaba de adquirir una suma mayor de conocimientos. Nunca le parecía que sabía mucho. Todo lo contrario. Tantos más conocimíentos asimilaba, cuanto mayor era su deseo en adquirirlos.

En los pasillos, en su cuarto, en la huerta del Colegio de la Compañía, en todas partes donde se hallara, siempre se le encontraba con algún libro, revista o folleto.

Afortunadamente, y para bien de España, terminóse la guerra civil. Parecía que entrábamos ya en una era de