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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

Pero para hacerse cargo de la tremenda gravedad de la criminalidad juvenil, conviene comparar el número de los acusados y castigados en diferentes edades, con la población correspondiente y con cada categoría y edad.

Y de esta comparación resulta que EL NÚMERO DE LOS CRIMINALES O DELINCUENTES, PROPORCIONALMENTE ES MÁS ELEVADO ENTRE LOS NIÑOS V MENORES DE EDAD QUE ENTRE LOS MAYORES.

Esta proeminencia de la criminalidad infantil se distingue y señala tanto por los crímenes corno por los delitos, PARTICULARIZÁNDOSE ESPECIALMENTE EN LOS ROBOS y LOS HOMICIDIOS.

Así, por ejemplo, sobre 100.000 franceses o francesas de 16 a 20 años, 16 han sido juzgados por crímenes; 31 por homicidios; 165, por golpes y heridas; 234, por robo. De manera que sobre 100.000 franceses o francesas de más de 21 años, han sido juzgados 10 por crímenes, 2 por homicidio, 116 por golpes y heridas y 115 por robos.

SUICIDIOS

En 1900: 425; entre los que 53 eran niños menores de 16 años y 372 de 16 a 21 años. En 1906: 486; de los cuales 75 eran niños menores de 16 años y 411 de 16 a 21 años. En 1907: 408; de los cuales 80 eran niños menores de 16 años y 328 de 16 a 20 años. En 1909: 596 suicidios entre jóvenes de 21 a 24 años.

No queremos seguir en otros órdenes. No queremos dar una nueva estadística y otras nuevas aterradoras cifras sobre otro problema gravísimo para Francia, y consecuencia asimismo de la moral universal, de la moral sin Dios.

¿Puede glorificar más a un autor especulativo como el P. Minteguiaga, que contemplar en los hechos reales