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De Iturriak
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JOSÉ MANTEROLA

nes, significados de palabras, y una serie de detalles y datos bastante más difíciles de adquirirlos que lo que muchos piensan.

Si en este «Cancionero» han pasado algunas medianas composiciones como ya se ha dicho, no será seguramente por inadvertencia de su autor, sino por la escasez de las mejores. Por más que pueden parecer medianas ciertas composiciones poéticas para algunos críticos y en cambio para otros, ser admirables, pues muchas veces ante la autoridad del crítico, está la del crítico del crítico. Sobre este punto sería conveniente insistir con alguna extensión si las dimensiones de este libro nos permitiesen, pero ya que no podemos hacerlo en la forma que quisiéramos, nos concretareinos a ciertas ligeras observaciones. Para sentar una afirmación tan rotunda como la de asegurar la poca validez de una composición o producción literaria, menester es que se la mire antes bajo distintos aspectos, no bajo un aspecto solo.

Una producción podrá ser descuidada en el léxico, por ejemplo, y en cambio ser una obra artística no despreciable ni mucho menos dejar de producir una sensible emoción en el ánimo del lector. En cambio puede ocurrir lo contrario, o sea que siendo riquísima en el léxico, hasta en el giro, carezca de la suficiente fuerza e intensidad para producir sensaciones en el ánimo del lector. Seguramente que existirán muy pocos poetas en España como Rosalía de Castro, excelsa poetisa gallega tan comentada por Unamuno y Azorín. Sus producciones son de una exquisitez tan sutil y admirable que sus lecturas nos parecen brisas suaves y perfumadas que airean nuestros rostros; lienzos severos que impresionan nuestro corazón. Pues a Rosalía de Castro poco menos que se le ha despreciado en España, con blasfemias que indican pobreza de sentimientos. ¿Será por esto que Rosalía