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De Iturriak
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JOSÉ JUAN SANTESTEBAN

tián la nota musical más saliente, y el factotum de todas las festividades musicales.

Desde esta época comienza la enorme popularidad que Santesteban fué adquiriendo, y que más tarde se tradujo en verdadera institución musical. El año de 1827, año en que volvió de París D. Pedro Albéniz, agradecido a los señaladísimos servicios que Santesteban le prestó durante su ausencia, viendo aquella vocación musical tan generosa como admirable, decidióse a darle durante dos años más lecciones de piano, con ejercicios todos de Cramer, Clementi y Kesler.

Santcsteban conservó hasta la edad de los 17 años una preciosa voz de tiple, subiendo de pecho hasta el sol. Esta circunstancia, tan favorable en el joven músico, hacía que en la capilla cantase tan pronto de tiple corno de tenor, y en las grandes solemnidades religiosas prestase una ayuda eficaz y extraordinaria en la capilla, sacando no pocas veces de verdaderos apuros a Albéniz.

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Durante esta época y el año de 1828, ocurrió en San Sebastián un fausto suceso que puso en movimiento a toda la población, revistiéndolo de una solemnidad inusitada. Este acontecimiento fué la llegada y estancia en la Ciudad guipuzcoana de los Reyes D. Fernando VII y D.ª María Josefa Amalia. Restablecido el orden y pacificado el Principado de Cataluña, después de aquel movimiento realista del año anterior, Fernando VII mostró deseos de recorrer y visitar personalmente algunas de las más importantes poblaciones de España.

Formaba parte del itinerario el país basconavarro, y, sabedoras de esto nuestras Corporaciones, se adelantaron a invitar a los jóvenes. Monarcas por medio de un Diputado, que, personalmente, fué a hacer la invitación