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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

La estancia de los Reyes en San Sebastián fué sumamente entretenida. Asistieron a todas las solemnidades civiles y religiosas; vieron la procesión del día del Corpus, asistiendo a la Misa Mayor.

La comparsa de los «Pastores Arcades» cantó una marcha y un zortziko compuestos por Albéniz, así como otras comparsas bailaron también los bailes más populares del país, como el eskudantza.

Hubo baile general en las salas del Ayuntamiento y Consulado, donde tomaron parte más de ciento cincuenta señoras de las familias más distinguidas de San Sebastián, llamando la atención el vestuario de singular gusto de todas ellas, siempre peculiar en las mujeres de San Sebastián.

También se celebró un besalamano brillantísimo, al que asistió el Corregidor D. José María de Zuaznábar, Ministro jubilado del Real y Supremo Consejo de Navarra, y todo el elemento militar de guarnición en San Sebastián.

En una de aquellas bien organizadas comparsas que se celebraron figuraba una nave, tirada por cuatro bueyes muy engalanados y con astas doradas. El alcázar de la navecilla, que formaba una gradería, venía ocupado por los jóvenes de ambos sexos que debían bailar; todos pertenecían a las primeras familias y entre ellos habfa dos regidores cuyo traje era tan sencillo como vistoso.

Los aficionados que formaban la música de concierto venían también vestidos de Orfeos, con túnicas que sólo por el color, que era blanco con fleco de oro, se diferenciaban de la de los cantores y ocupaban el centro y la proa del carro o navecilla.

Se cantó un himno compuesto por el que fué profesor de Santesteban, D. Pedro Albéniz, que dirigió perso-