Page:DonostiarrasXIX-1.djvu/335

De Iturriak
Saltar a: navegación, buscar
Esta página ha sido transcrita, pero necesita ser validada.
311
JOSÉ JUAN SANTESTEBAN

odio, llegó a cortar las cañerías de agua y San Sebastián se vió obligada a traer agua de donde pudo.

De la famosísima fuente del Castillo, hoy tan olvidada por los donostiarras; de la llamada fuente de la Salud, cerca de la actual estación del ferrocarril de la Costa; del Chofre, cerca de Ategorrieta, de las rías, de los pozos, manantiales y fuentes cercanas; se ponían en las calles grandes tinas para que al llover se llenasen de agua. En fin, hízose cuanto se pudo en la azarosa situación.

Entretanto los continuos ataques de los carlistas, capitaneados especialmente por Sagastibeltza, continuaban de noche y de día. De noche los carlislas llegaban ya hasta las mismas puertas de la Ciudad amurallada.

La sangre corría a torrentes en los combates que continuamente se libraban. Merece ponerse muy alto en estos momentos el nombre de la heroica mujer donostiarra que ante la escasez de personal que muchas veces se presentaba, efecto de los miles de heridos que aquellas sangrientas batallas enviaban a San Scbastián, ellas se prestaban a hacer las curas, a ayudar a los enfermeros, y a ceder sus mismas casas y habitaciones para cuantos heridos no cupiesen en las salas de los hospitales. San Sebastián en masa cedió en un momento cuanto tenía para ayudar al ejército de la nación, defensor de la Reina D.ª Isabel II.

Merecen citarse los ataques más sangrientos que San Sebastián presenció. Choritoquieta; horroroso ataque en que el valor de los chapelgorris cedió por única vez en toda la campaña; Oriamendi; Ametzagaña.....!!

¡Cerremos los ojos ante aquel espectáculo de horrorosa carnicería!.....

Esto fué San Sebastián durante la guerra de los siete años. Ciudad dedicada por entero a su defensa y a la defensa del Trono de D.ª Isabel II. Nada pudo hacerse,