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De Iturriak
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JOSÉ JUAN SANTESTEBAN

Sin embargo, no toda la música religiosa que oyó en Roma le agradó a Santesteban, porque encontraba en ella bastante más contenido profano, que religioso. Las músicas militares que escuchó en las diversas plazas de poblaciones italianas no le gustaron tampoco al músico y compositor donostiarra, pero, sin embargo, al oirlas le hacían recordar en seguida, por sus encantadoras melodías, la poesía del suelo italiano.

El día 13 de Abril salió Santesteban para Nápoles, a cuya población llegó a las dos de la tarde del día 14. En aquella población, que tanto gustó a Santesteban, trabó amistad con el maestro Mercadante, quien le recibió con tales muestras de simpatía y cariño, que todo cuanto aquel maestro poseía y sabía lo puso a disposición de Santesteban. En efecto, presentado a todos los profesores de aquel Conservatorio, Santesteban pudo oir los conciertos que allí se ejecutaban, asistir a todas las clases y copiar del archivo de música cuanto quisiera el joven donostiarra, siendo admitido con verdadera estimación en todos los lugares y en calidad siempre de profesor.

En Nápoles, y ayudados por los PP. Jesuitas y un monje llamado D. Felipe Coderque, aprendió el italiano y estuvo agasajadísimo. Además de las recomendaciones que Santesteban llevó ya antes para Mercadante, Coderque lo hizo una vez más, consiguiendo que Santesteban, en aquel Conservatorio, estudiase en la forma que tenían la clase de composición. Copió multitud de obras clásicas y, entre ellas, una ópera del año 1717, con letra en castellano.

Asistió durante un mes a las clases del Conservatorio y a varias conferencias de los profesores reunidos, en las que también Santesteban tomó parte activa, por lo cual le dieron el título de Miembro de la Academia