Page:DonostiarrasXIX-1.djvu/35

De Iturriak
Saltar a: navegación, buscar
Esta página ha sido validada.
23
JOSÉ MANTEROLA

Echegaray; la fortaleza y el vigor de la raza en la musa de Otaegui; la delicadeza y armonía en la alta inspiración de Elizamburu; el ingenio y aticismo en Serafín Baroja, y el suave deslizar de nuestros ríos cortando las praderas¡ la solemnidad de nuestras ingentes montañas; el cuadro armonioso del paisaje, las turbulencias del mar, y todo el país con lo que de más interno y consubslancial subsiste en todas las composiciones en general de ese «Cancionero Basco», tan bello, tan digno de ser leído y, sin embargo, como antes decimos, tan míseramente olvidado.

Pero Manterola hizo su labor, fué generoso para su patria, y ahí está su obra pregonándolo a quien quiera escuchar. Arturo Campión lo dijo, años ha: «Así, pues, no debe extrañar la calificación de importantísima que desde luego adjudicamos a la citada publicación -el «Cancionero»-, que hará posible una apreciación exacta del desarrollo intelectual de la raza euskara..... La obra comenzada por el Sr. Manterola presenta dos fases: una interesante al hombre de ciencia que quiere estudiar a los pueblos en todas sus manifestaciones; otra, amable y simpática a todo aquel por cuyas venas corre la generosa sangre euskara». Nada más exacto que lo dicho por el Sr. Campión. Todo observador y estudioso que quiera introducir en la alquitara de sus conocimientos la intensidad y modalidad poética de nuestro pueblo, debe por fuerza analizar el «Cancionero» de Manterola. Nada más exacto para escudriñar el alma de una raza que conocer su poesía. Y, sin embargo, son contados los hombres que la conocen cual lo debieran.

La actividad de D. José Manterola no quedó paralizada en la ardua labor del «Cancionero» Comprendiendo como comprendía que en el país basco estaba todo por hacer en aquello que fuese demostración de