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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

teatro de Pergola oyó la ópera Bravo, música de Mercadante, de cuya ejecución, interpretación, voces, vestuario, presentación, etc., hizo Santesteban grandes elogios. No pudo conocer, sin embargo, al director de escena, Sr. Rornani, para quien tenía muy buenas recomendaciones, por haber salido para Roma a poner en escena la ópera Hernani, de Verdi.

La reputación y fama de talento, cultura y sentimiento artístico de Santesteban había ya trascendido en Italia. Por cuantas poblaciones pasaba era al momento recibido y agasajado por las primeras celebridades del mundo musical. Llamaba extraordinariamente la atención de aquellos insignes maestros la excesiva modestia de Santesteban y la poca importancia que daba a cuanto sabía y alcanzaba su inteligencia.

Una de las pruebas de la alta estimación de que gozaba fué la de que estando invitado para un concierto que también en su honor iban a dar los bajos Mirail y Bassini, cuando cantó éste se hizo acompañar al piano por Santesteban. Santesteban quedó maravillado de la voz admirable de Bassini y agradablemente emocionado al terminar el concierto.

Debido también a su amistad con el bajo Bassini, pudo entrar en las habitaciones particulares del Príncipe Poniatowski y adquirir una entrada con que poder escuchar el concierto que una de las noches iba a dar la familia del citado Príncipe en su teatro particular. A pesar de haberse acordado muy tarde Santesteban, y hallarse el teatro completamente lleno, no titubeó el Príncipe ni un momento.

Sabedor de las condiciones artísticas de Santesteban, más la recomendación de Bassini, entrególe un billete en blanco con su nombre, y Santesteban consiguió acudir al notable concierto. No se despidieron, sin embargo,