Page:DonostiarrasXIX-1.djvu/353

De Iturriak
Saltar a: navegación, buscar
Esta página ha sido transcrita, pero necesita ser validada.
329
JOSÉ JUAN SANTESTEBAN

con esto, sino que tanto el Príncipe como su señora, como grandes artistas, hicieron multitud de preguntas a Santesteban; hablaron durante más de una hora, y el músico donostiarra escuchó de labios de la egregia señora todo el historia, de su vida artística.

La conversación tan interesante de dos almas de artistas, tuvo que finalizar. Se iba acercando la hora del concierto y despidiéronse muy afectuosamente todas aquellas personalidades del mundo artístico, para acudir al poco tiempo al teatro de los Príncipes. De la interpretación decía Santesteban que fué muy buena. La orquesta, nunque no muy numerosa, era también muy buena con respecto a las orquestas que hasta entonces Santesteban había oído en Italia.

Al salir de Florencia, Santesteban compró bastantes composiciones de música, entre otras, una Misa de Requiem del maestro Nicolini, pagada a precio no tan bajo como hubiera deseado el..... corto bolsillo del maestro donostiarra. Acompañado de los bajos Bassini, Mirail y el tenor Mugnai, Santesteban después de pasar más de veinte días en Florencia; después de haber conocido cuanto de más notable aquella población encerraba, y frecuentar el trato de los artistas más eminentes, salió para Bologna.

Allí marchó recomendado por Sebastiano de Nápoles para Laureani, a quien en el momento de ir a verle encontróle ensayando una pieza musical para el acto de la distribucíón de premios en el Conservatorio. Los primeros deseos se los expresó Santesteban a Laureani; que eran de conocer a Rossini. Pero cuál no sería la sorpresa de Santesteban al verlo en la calle, sin ser aún presentado, por indicación de varios amigos, y sacar de él las siguientes impresiones: «Confieso, dice Santesteban[1],
  1. Documentos inéditos.