Page:DonostiarrasXIX-1.djvu/372

De Iturriak
Saltar a: navegación, buscar
Esta página ha sido transcrita, pero necesita ser validada.
348
DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

líneas son siempre bellas. Tomad un trozo, tomad otro, reunid los dos y notaréis que en toda su música hay siempre orden, unidad, claridad, fundamentos los más característicos de toda obra artística.

Sus Misereres, páginas admirables de su historia musical, constituyen la esencialidad de una música hondamente sentida y estudiada. La orquesta expresa perfectamente los sentimientos y las lágrimas de corazones oprimidos, pidiendo misericordia, mientras la letra, las eslrofas y las palabras de fe, de consuelo y de esperanza , completan debidamente el contenido musical de la obra. No tienen la exuberancia de un Rossini ni la profundidad de un Bassilli, pero tampoco la falta de unción religiosa del primero, que mejor que en un Miserere podría colocarse en un trozo de ópera.

Solamente los dos Misereres que acabo de citar bastaban para colocarle, en su tiempo, en el lugar de preferencia de los buenos compositores, pero su modestia y su vida callada no le permitían llegar allí donde tantos otros, con bastantes menos méritos, llegan.

No sé si Santesteban hubiese marchado hoy a compás de las nuevas tendencias musicales, donde, por querer abusar de la técnica, se llega a desertar de la inspiración y del buen gusto, del sentimiento y de la verdad en el arte.

Es lo cierto que en su tiempo se mantuvo siempre dentro de la escuela clásica y del estilo gallardo y puro. Santesteban se aseme1aba a los artistas de los tiempos góticos y del Renacimiento que, al poner un especialísimo cuidado en la arquitectura de sus portadas, construían edificios de un detalle armónico y emotivo.

Al revés de lo que hoy sucede, que para describir una página musical que conmueva o arrebate al público necesitan colocar tal cantidad de piedra en el edificio,