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De Iturriak
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JOSÉ VINUESA

que donostiarras. Fué su cuna la casa donde actualmente existe la popular sombrerería de Ponsol, y el tercer piso la habitación donde, el que más tarde iba a ser insigne orador sagrado, balbuceó sus primeras y rudimentarias oraciones. No pudo, pues, nacer en lugar más donostiarra, más típicamente donostiarra. Como estudiante, como hombre de carrera, y más tarde como insigne hijo de San Ignacio de Loyola, descolló por una inteligencia de primer orden. Fué uno de sus maestros nuestro biografiado, insigne también, D. Vicente Manterola, y condiscípulos suyos, entre otros, Antonio Peña y Goñi, notable escritor, Javier Peña y Goñi, actualmente ingeniero de minas, Ramón Machimbarrena y Fermín Calbetón. Juntos hicieron sus primeros estudios en el primer piso de la casa denominada la vaca, bajo la dirección de Manterola.

¿Vamos en estos momentos a hacer una relación fría y árida de los cargos que ejerció, poblaciones donde estuvo y honores que pudo haber alcanzado? No, no es esta la finalidad de la presente obra. Como en Manterola, como en Peña y Goñi, como en los demás biografiados, daremos a conocer los rasgos más salientes de su vida, comentándolos y presentándolos al público lector en sus aspectos intelectual y moral.

¡Hablar de Vinuesa! ¡Hablar más tarde del R. P. Vinuesa, figura excelsa dentro de la egregia Compañía de Jesús!

En nuestra mente se agolpan al momento recuerdos imborrables de aquellos períodos majestuosos, únicas, grandilocuentes, de una elocuencia persuasiva y arrebatadora, características en su oratoria, siempre de afectos, nunca de palabras. Se agolpan sus entusiasmos, su amor intenso, exteriorizados en conversaciones y discursos, a este país donde él nació, y a su pueblo de San