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De Iturriak
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JOSÉ VINUESA

presidente de aquella envidiable Juventud el 26 de Marzo de 1869, pronunció tan elocuentísimo discurso -del que reproducimos algunos trozos-, que entusiasmado Manterola al final de la oración, se levantó y dijo: «Me levanto a hablaros profundamente conmovido al ver a mi discípulo de ayer convertido hoy en maestro». Y Vinuesa, entre otros párrafos y períodos delatores de un saber extraordinario, definió los fundamentos del Derecho en la siguiente forma:

«La fuerza que constituye el derecho no es la fuerza material, no es tampoco esa fuerza moral hija del ascendiente, que una persona tenga sobre otra por sus cualidades, por su posición social o por las circunstancias en que se hallan colocadas.

¿De dónde viene, pues, esa fuerza del derecho? Para que podamos verlo, veamos antes en qué consiste y, al efecto, examinemos cómo obra. Para que un derecho produzca sus efectos, es preciso, ante todo, que sea conocido. Una vez logrado esto, llegado el momento de que el que trata de violarlo comprenda que existe, todos hemos podido observar qué concibe éste, que si persiste en su propósito no obra bien, no obra conforme a lo que su razón le dice, obra irracionalmente.

Luego, el derecho se dirige a la inteligencia, y solicita la voluntad, haciendo ver al hombre que de no respetarlo se desvía del camino que debe seguir; luego la fuerza del derecho es la fuerza de la verdad, porque la verdad, y sólo la verdad, puede aspirar a conquistar legítimamente de este modo las inteligencias, y por su medio las voluntades.

El derecho, pues, recibe su fuerza de una verdad en que se apoya, y esta verdad ha de ser práctica, eminentemente práctica, puesto que precisamente se trata de hacer una cosa, ó no hacerla, ó hacer la contraria, y ha de ser una verdad moral cuya realización prácica nos conduzca á la consecución de nuestro fin; porque hemos hecho notar que el hombre, de no respetarla, de no realizarla, acomodando sus actos a lo que ella le dice, obra irracionalmente, y tomando las palabras en su sentido propio, sólo puede decirse que el hombre obra irracionalmente cuando se desvía del camino de su fin................

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