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De Iturriak
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JOSÉ VINUESA

Vinuesa gozábase en hacer los oficios más humildes, en verse humillado ante sus hermanos en religión, en no hacer alarde de lo mucho que sabía, antes bien, se creía siempre el más ignorante de todos. Así continuó su vida dentro de la Compañía hasta el año de 1880, en que, concluídos sus estudios de Humanidades, Filosofía y Teología (estos últimos no del todo), e inicuamente perseguida de nuevo la Compañía en Francia, volvió a España, donde se había amortiguado y aplacado relativamente la persecución.

En el mismo año de 1880 reclbió el Sacerdocio en Salamanca y terminó en Oña el curso de Teología. Va desde aquel momento el P. José Vinuesa fué considerado dentro de la Compañía como una de sus figuras más eminentes, lo mismo como teólogo, como hombre de un cerebro fuerte y equilibrado, como maestro en Jurisprudencia. Las más complicadas cuestiones, los asuntos que más gravedad y transcendencia encerraban, jamás, o muy pocas, se resolvían sin que el insigne donostiarra emitiera su opinión.

Y es que, aparte de su extraordinaria cultura y saber, el P. Vinuesa se distinguía por aquella serenidad de juicio, por aquella clarividencia en el pensamiento, y y aquella lógica en el razonar, inherente y exclusivo tan sólo de los grandes entendimientos, de las más preclaras inteligencias. Parecía que en muchas cuestiones recibía luz de lo alto. Hasta tal extremo eran atinados sus juicios y certeras sus observaciones. Jesuita tan insigne no podía menos de ocuparse del alto magisterio de la Compañía, y, al efecto, en el Colegio de Estudios Superiores que la Compañía tiene en La Guardia (provincia de Pontevedra), explicó la cátedra de Derecho Romano, Procesamiento judicial, Práctica forense y otras asignaturas de la noble carrera de Derecho.