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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

das á Él: «Omnis enim qui petit, accipit; et qui quaerit, invenit et pulsanti, aperietur.» Porque todo el que pide recibe; y el que busca halla; y al que llama se le abrirá. Ni aun con esto se contenta nuestro Padre, en orden á alentar nuestra esperanza de obtener lo que le pidamos, sino que se digna Él, Dios soberano y perfectisirno, compararse con los padres de aquí abajo, que, aunque malos, suelen comúnmente acudir á sus hijos con lo que les está bien, sobre todo cuando se lo piden, y termina diciendo: «Si ergo vos, cum sitis mali, nostis bona dare filiis vestris, quanto magis Pater vester, qui in coelis est, dabit bona petentibus se?» «Si, pues, vosotros, aun siendo malos (¿quién no lo es en mayor ó menor grado en presencia de Dios?), aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre, que está en los cielos, dará bienes á los que se los pidan?»

No profanaré, señores, esas palabras, que brotan del corazón paternal de Dios, con inútiles comentarios. ¿Qué podría yo decir que ellas no digan?

Sigamos escuchando. Si acudís á San Lucas os hallaréis en el cap. Xl, versículo 9 y siguientes, con la misma solemne promesa y con el mismo paternal razonamiento que relata San Mateo, y cuya llanísima sencillez se hace en boca de Dios sublime.

San Marcos (cap. XI, versículo 24), hablándonos de lo acaecido en los días que precedieron de cerca á la Pasión, consigna este enérgico ofrecimiento, con que el Divino Redentor nos persuade á que oremos y nos enseña á orar: «Omnia quaecumque orantes petitis, credite quia accipietis, et evenient vobis.» Todo cuanto pidais orando, creed que lo recibirés; y os sucederá como lo pedís».

Por último, despidiéndose estaba el Señor de sus Apóstoles en la última Cena, y entre sus más encarecidas recomendaciones, fué una, la de la oración ratificando cuanto había dicho de su eficacia con estas palabras conservadas en el Evangelio, según San Juan (cap. XVI, versículo 23) que encierran un augusto compromiso de parte de Dios: «Amen, amen dico vobis: si quid patieritis Patrem in nomine meo, dabit vobis.» «En verdad, en verdad os digo: si algo pedís al Padre en mi nombre, os lo dará».

He ahí, hermanos, la bondad de nuestro Padre Dios, retratada con sus mismas palabras. No faltará á ellas. ¿Ni cómo