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De Iturriak
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DONOSTIARRAS DEL SIGLO XIX

se abatido por la enfermedad que a pasos de gigante le llevaba a la sepultura, hizo una admirable disertación, estableciendo la diferencia entre la Caridad y la Filantropía.

Estando en Bilbao, marchó a Santander para hacerse cargo de la Residencia, como Superior; y al poco tiempo fué arrancada del mundo de los vivos aquella vida preciosa, delatora constante de virtudes y ejemplos que imitar. Era el 21 de Marzo de 1904. El duelo fué general en la nación. En el país basco, profundo. Murió un gran orador, un insigne hombre de ciencia. Pero el P. Vinuesa, el gran Pepe, como le llamaba Peña y Goñi, de las koshkas de San Vicente, está olvidado. Su pueblo le ha olvidado injustamente. ¡Y yace aún en el olvido!

Entre la multitud de periódicos que le dedicaron sentidísimos recuerdos, acotamos párrafos del Boletín del Comercio, de Santander, periódico que hizo tan justos como atinados comentarios:

«El fallecimiento del Rdo. P. Vinuesa, Superior de la Residencia de la Compañía de jesús, ha sido la tristeza, ha sido el dolor de Ja semana. Siempre se lamenta la pérdida de un sér querido, pero cuando se trata de un hombre grande, de un talento privilegiado, el desconsuelo arraiga más en las gentes .....

Hallaréis muchos sabios, pero entre ellos no encontraréis muchos prudentes. Es por una herida que causa la vanidad, compañero de la sabiduría, el pueril orgullo. Así se hacen intolerables muchos hombres superiores1 como se hacen odiosas las joyas, no cuando centellean en los escaparates, sino cuando se pavonea con ellas una necia enriquecida.

Hallar a un tiempo, juntas en un hombre mismo, sahiduría y prudencia, es fortuna. De una suerte así, tan poco frecuente, disfrutábamos acá, teniendo al