Palabras de un vasco a los liberales de la reina Cristina

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Palabras de un vasco a los liberales de la reina Cristina

Por Joseph Augustin Chaho

Traducido por Rafael Galarza

AL LECTOR

Creo agradar a los hombres que verdaderamente lo son, a los hombres libres publicando estas.

La mayor parte de nuestros periódicos políticos han presentado la insurrección de las provincias vascas bajo su aspecto mas falso: unos con la ignorante fatuidad que les caracteriza,otros con la insigne mala fé de los partidos.

La cuestión que ensangrienta los Pirineos occidentales es muy sencilla.

Se trata de saber hasta que punto los revolucionarios castellanos pueden, sin herir el derecho humano y la justicia, obligar a los vascos a una vergonzosa fusión que entrañaría para estos montañeses la pérdida de la independeneia nacional y de la libertad civil.

Si es cierto que la iniciativa del progreso social pertenece a los pueblos más avanzados, es a los Vascos a quienes les es dado colocarse a la cabeza del movimiento español porque no existe en la tierra un solo pueblo, uno solo digo, cuyas instituciones sean mas democráticas, mas amplias, mas igualitarias que las de los montañeses euskarianos.

Si se me habla de emancipación filosófica y de civilización intelectual, me atrevo a predecir que en ningún pueblo esta última y sublime fase de la gran revolución será más radical, más completa, más rápida.

Algún dia diré las razones de ello. El Espíritu francés se halla hoy demasiado débil y tenebroso para comprenderlas.

En cuanto a los Vascos, el cristianismo simbólico está en el trance de experimentar entre ellos una metempsicosis que antes de medio siglo se realizará.

Mientras tanto, será igualmente imposible a los liberales españoles subyugar a este pueblo nacido libre o gobernarlo con otras leyes que las suyas.

Convengo que es esto, una enojosa incertidumbre para los meritorios fabricantes de cartas constitucionales y de gobiernos pero ¿que hacer? No conozco remedio, a no ser una buena guerra de exterminio...

Vamos sofistas, todavía algunas órdenes despiadadas¡... Redoblad la vigilancia por tierra y por mar, centuplicad vuestros batallones de línea y vuestras escuadras de policía; cazad por todas partes a estos aldeanos heroicos que luchan y triunfan desarmados¡ Aún algunos incendios, todavía algunas matanzas¡...

Nada digo que no sea literalmente cierto...

Quitad el nombre de D. Carlos a la guerra que sostienen los vascos, y los regimientos franceses están en marcha sobre Elizondo, con la bayoneta calada...

Hablan de libertad y de civilización... los Bárbaros.


Uno de los Videntes

I

Los Navarros tienen un Rey, los Bizkainos un Señor; Y este Rey-Señor es D. Carlos.

Que nos hablais pues de Isabel y de Cristina, liberales-sofistas de Madrid? No sabemos quien es Isabel y no conocemos a Cristina.

Jamás la extranjera será proclamada Reina en Pamplona y Señora en Guernika.

Ignorais que la libertad constituye para las tres republicas de Vasconia[1] y el reino de Navarra an privilegio nacional?

Sabeis lo que significa por definición la palabra privilegio?

Designa una ley privada, una constitución particular que se deriva de una individualidad distinta y de una nacionalidad independiente.

Leed la crónica real de Alfonso.[2]

Vereis que hasta el año 1331 la república de los Alaveses tuvo infinidad de Señores de diversas comarcas; ora el Señor de Bizkaya, ora un Ricombre de Navarra o un Infante de León, frecuentemente incluso un caballero extranjero destacado por su valentía y lealtad.

Leed a Mariana.

Veréis que en la primavera del año 1332, los Diputados de esta parte de la Cantabria que se llama Alava vinieron al encuentro del Rey de Castilla, a Burgos, para ofrecerle el título de su Señor.

Alfonso, transportado de júbilo, se presentó enseguida a la asamblea general de los Alaveses reunida, segun la antigua usanza, en el campo de Arriaga.

Fue recibido por los Labradores, los Caballeros, y los de la comarca, en presencia del Obispo de Calahorra.

Este Prelado llevaba en sus manos la Cruz y el Evangelio, sobre los cuales debían ser prestados los juramentos respectivos.

El tratado jurado entre la República y el Señor, rey de Castilla, comprende entre otras cláusulas:

  1. Que el Señor no podra considerar la tierra de Alava como su propiedad.
  2. Que no podrá exigir ninguna clase de impuesto.
  3. Que no podrá comprar o edificar ciudad, pueblo, fortaleza o palacio en el territorio de la República.
  4. Por fin, que los Alaveses conserven intacta la constitución democrática de sus antepasados los Cántabros; y que si alguien nacional o extranjero, se atreve a atentar contra los derechos de su independencia, cualquier alavés podrá perseguirle con las armas y darle muerte.

El Señor de los Alaveses es D Carlos, Rey de Castilla.

Pero vosotros, liberales-sofistas de Cristina, que pretendéis arrebatar brutalmente a estos nobles Alaveses sus asambleas nacionales y su libertad, que les proponéis en cambio? Hace falta decirlo?

EL DERECHO DE ENVIAR UN PROCURADOR A LAS CORTES DE MADRID !!!!

II

Sofistas de Madrid, conocéis la historia? Escuchad bien.

En el reinado de Enrique III de Castilla, el fisco enemigo renovó contra los Guipuzkoanos la petición de un pequeño impuesto llamado pedido, que el Rey Juan había pretendido establecer en las provincias comprendidas entre el Ebro y los Pirineos.

Sucedió a los ministros del Rey Enrique lo que había sucedido a los ministros del Rey Juan.

Los pueblos y comunidades de Guipúzcoa se reunieron por medio de diputados en Tolosa.

Se dijo alli que siendo los cántabros hombres nobles y libres, que se gobernaban por las leyes de sus antepasados, no debían ni tributo ni impuesto a nadie.

Se acordó que el pedido fuese rechazado y para la ejecución de esta negativa la asamblea decretó las medidas siguientes:

  1. Que todo recaudador de Castilla que penetre en el territorio de la República será apresado y conducido ante la asamblea general de Uzarraga[3] para ser Juzgado y condenado a muerte.
  2. Que cualquier Guipuzkoano citado ante la Corte de Castilla rehusara comparecer.
  3. Que si el Fisco de Castilla se permitiera decomisar los géneros y mercancías expedidos anualmente a las provincias vecinas por los Guipuzkoanos, los propietarios de las mercancias decomisadas prevendrán al momento a los magistrados del pais.
  4. Que la noticia de este embargo será hecha pública a son de trompeta en toda Guipuzkoa.
  5. Que la asamblea general se reunirá inmediatamente en Uzarraga, en donde se ordenara el restablecimiento y la restitución de los objetos embargados.
  6. Que a este efecto todos los Guipuzkoanos desde los dieciseis e los sesenta años tomarán las armas.
  7. Por fin que se jurará una amistad y fraternidad estrechas entre las ciudades y comunidades de Guipuzkoa como en tiempo del Rey Juan; y que cada uno sacrificará todos sus bienes y su vida para mantener el pais en derecho y justicia.

El fisco de Castilla, informado de este deliberación, no se atrevió a hablar mas del pedido.


III

Liberales-sofistas de Madrid, conocéis la historia? Escuchad bien.

Enrique IV de Castilla, hizo un viaje por los Señoríos en tiempo en que las facciones guerreras de los Gamboinos y de los Oñacinos llenaban la Cantabria con sus discordias.

El Judio Gaon, su ministro de Hacienda, se imaginó que la presencia del Rey entre los Guipuzkoanos era una circunstancia de las mas favorables para sacarles dinero.

Pero en lugar del pedido que él pretendió reclamar, un Guipuzkoano le atravesó con su espada en la ciudad de Tolosa

Ante esta noticia, Enrique que había avanzado hasta Fuenterrabía, volvió sobre sus pasos hacia Tolosa seguida de una escolta numerosa; y en el primer momento de su irritación hizo derribar le casa en que este miserable había sido muerto.

Los Tolosanos, noticiosos de su proximidad, habían tomado sus armas y se habían refugiado en las alturas que dominan su villa.
Qué respondieron los hombres libres de las montañas a los emisarios del Rey-Señor? Escuchad bien.

"Los vascos son los representantes de la nacionalidad ibera."
"Han prodigado su sangre en defensa de la libertad española, contra los Celto-Galos, contra Cartago y los Romanos."
"Han sido el terror de los Visigodos durante tres siglos."
"Han restaurado España arrojando a los Moros que la habían conquistado en dieciocho meses sobre los Bárbaros."
"Las luchas de los vascos contra los Califas de Occidente han durado mas de seis siglos. Ni siquiera existía aún el pequeño condado de Castilla cuando nuestro pueblo contaba ya en los valles de los Pirineos tres mil años de una existencia brillante y de gloria europea."
"En reconocimiento del capital servicio que las Repúblicas pirenaicas han prestado a los castellanos, no les pedimos mas que una sola cosa: y es que nos dejen gozar en paz de nuestras leyes y de nuestra libertad, herencia de nuestros padres conservada al precio de tanta sangre y de tan gloriosos esfuerzos."
"Pero si alguna vez los Castellanos se mostrasen ingratos e injustos con nosotros, sabrán a su costa quienes fueron y quienes son aún sus maestros en el arte de la guerra y sus libertadores de las montañas."
"En cuanto al pedido reclamado injustamente y a la muerte del Judío, el intrépido Guipuzkoano que mató a este publicano ha merecido bien de sus hermanos; su causa es la de todos nosotros. Decid esto al Rey Enrique."
"Decidle que hasta el año 1200 los Giipuzkoanos han proc!amado bajo el roble una infinidad de Señores: bien sea el Señor de Bizkaya, bien un guerrero de la casa de Larrea o un Ricombre de Navarra, algunas veces incluso un caballero extranjero valiente y leal."
"Decidle que cuando los Diputados de la República fueron a ofrecer al Rey de Castilla Alfonso el Sabio el Señorio de Guipuzkoa a titulo hereditario este monarca rompió en una gran alegría."

"Tuvo prisa en presentarse a la asamblea general de los Guipuzcoanos" y fué proclamado bajo el roble de Guerekiz[4], después de haber hecho tres veces juramento de respetar los tratados que les garantizaban la integridad de su independencia."
"Volved pues el Rey Enrique y recordadle el articulo fundamental de nuestra constitución republicana; que está concebido en estos términos:"
"Ordenamos que si cualquiera sea nacional, sea extranjero quisiera obligar a algun hombre, mujer, aldea, villa o ciudad de Guipuzkoa a cualguier cosa que sea en virtud de algún mandato de nuestro Señor el Rey de Castilla no habiendo sido bien acogida y aprobada por la asamblea general o que fuera atentatoria contra nuestros derechos, libertades, leyes, fueros, privilegios sea en el momento desobedecido y si persiste que se le dé muerte."

Tal fue la respuesta de los Guipuzkoanos. Enrique reconoció que estaba de acuerdo con la verdad y la justicia, volvió como había venido y no se habló más del pedido.

Pero vosotros liberales-sofistas de Madrid, con qué derecho pretendeis en nombre de Cristina imponer a este pueblo libre un pedido de siete millones? será este el derecho inicuo de la guerra?
Os queda por hacer la conquista de Cantabria y de Navarra.

Para otros más terribles que vosotros fueron fatales estos valles.

Allí duermen, sepultados bajo la hierba, las osamentas de los centuriones romanos de los caballeros francos y visigodos y de los scheiks árabes.

La bayoneta navarra se hará célebre como la antigua hacha de guerra de los Vascones.

El nuevo arte de la guerra es más favorable para los montañeses que la baraunda de las viejas batallas. Una bala se dispara de más lejos que un dardo o una flecha; va más recta al objetivo.

IV

La independencia de los Vascos ha excitado frecuentemente el odio celoso de sus vecinos.

La idea de fundir sus hermosas provincias en la unidad monárquica española data de casi diez siglos[5].

Alfonso III de Oviedo, por sobrenombre el Grande, después de haber atraído a su corte al valiente y fiel Ximenez, Señor de los Bizkainos, le hizo encerrar en un calabozo y envió un ejército conducido por Odoario para hacer la conquista de Bizkaya.

Los Bizkainos irritados salieron al encuentro del enemigo. La batalla se dio a alguna distancia de Bilbao, en esa llanura árida y rocosa que lleva desde entonces el nombre de Arrigorriaga[6], o campo de piedras rojas, a causa de la sangre asturiana con que fue regada.

Los Bizkainos alcanzaron una victoria completa. Odoario quedó envuelto en la matanza de sus tropas y los miserables despojos del ejército real se vieron perseguidos hasta las puertas de Oviedo.

Liberales sofistas de Madrid, venid a Bizkaya, yo os señalaré el lugar en que fue sepultado Odoario.

Venid a Bizkaya, oiréis cantar a los niños de la montaña, después de nueve siglos, la heroida que inspiró esta victoria a nuestros Bardos improvisadores.

La tradición refiere que el duque Ximenez, enterrado vivo en los calabozos de Alfonso no había podido soportar así la existencia, y se había libertado dejándose morir de hambre.
Las crónicas de la época dicen por el contrario que fue estrangulado en los subterráneos por orden del Rey.

Los Bizkainos proclamaron inmediatamente, bajo el roble de Guernika, a un joven caballero que se había destacado por su brillante valor en la batalla de Arrigorriaga.

Es el que los montañeses designan aún con el nombre de Jaon-Zouri o el Señor Blanco, ya porque tuviese una cabellera muy rubia, ya porque llevase un escudo blanco y sin divisa.

Rama de la ilustre casa de Haro, el Señor Blanco descendía de los antiguos duques de los Vascos transpirenaicos, cuyo papel había sido tan brillante en la lucha de las federaciones meridionales contra los Reyes de París.

A la muerte de Diego de Haro el Templario, su hija María Blanca fue reconocida Señora de los Bizkainos y su matrimonio con el príncipe Juan llevó a la real casa de Castilla un título honorífico que desde entonces no ha salido de allí.[7] Gloria a los Bizkainos, auténticos Cántabros, entre los cuales floreció eternamente la democracia pura y sin tacha de los Iberos nuestros antepasados!

Cuando el Señor, rey de Castilla, es llamado a Bizkaya, los montañeses van a su encuentro hasta el roble de Malata.[8]

Antes de penetrar en territorio en territorio de la República el Señor debe hacer juramento de respetar la independencia de los Cántabros.

Jura en Bermeo, en Larrabezúa y en todas las comunidades y villas que quieran pedirle este juramento.

Jura por fin bajo el roble de Guernika, ante la asamblea general de los Bizkainos, como Carlos Quinto lo hizo en su época, como lo hicieron antes que él Fernando e Isabel.

El Bizkaino permanece cubierto en presencia del Señor; marcha con él a la misma altura.

Le llama sencillamente Jaona como si fuera uno de sus pares. En qué será más el Rey de Castilla que un Bizkaino?

Desde que hay Reyes en el Universo, solo dos Repúblicas, Roma y Can- tabria, han producido estos hombres altivos y libres que apenas veían su igual en un Rey.

El Bizkaino es indómito, indomable. Su nacionalidad no perecerá[9]

V

Sabed, liberales-sofistas de Madrid, que los Vascos rechazarán siempre con desprecio vuestro bastardo liberalismo, con horror vuestro innoble yugo.

Os oigo definir el Progreso, y no puedo menos de reírme; porque lo sé; la regeneración de los Bárbaros es una penosa convalecencia: no sois progresivos sino retrógrados.

Los Vascos son todos iguales, todos libres, de derecho y de hecho; y entre vosotros el pobre pueblo, reducido a la condición de Ilotas, no es mas que un vil rebaño de individuos que nada tienen del hombre.

Queréis afrancesar Castilla; los españoles nuestros vecinos pueden ganar con este cambio: nosotros los Vascos, nosotros no podemos mas que perder el él.

Vuestras progresivas instituciones serán retrógradas para nosotros.

Los Vascos son un pueblo modelo; no quieren imitar otra cosa que la República de sus antepasados.

A quien, pues, habláis de Constitución y creéis haber inventado la libertad, charlatanes de ayer que mañana habréis desaparecido.

Sabéis lo que es una monarquía popular? un gobierno representativo? una constitución liberal? un trono republicano?

Voy a enseñároslo. Escuchad bien!

VI

La institución de la monarquía en Navarra data del siglo noveno.

Hasta entonces los Navarros tuvieron a su cabeza, como las demás familias de la federación cantábrica, unos Jaon o Señores que la ley permitía cambiar hasta siete veces en un día.

Toda España, anteriormente gótica, era entonces musulmana, con excepción de algunos valles de Asturias y de Aragón, y de la patria de los Vascos.

Los Navarros para poner fin a las protestas que al reparto del botín hecho en cada guerra con los Moros no dejaban de suscitarse, tomaron la decisión de reemplazar la dignidad militar de los Jaon por la magistratura hereditaria la monarquía.

El prólogo del Código o Fuero navarro señala también entre el número de los motivos que determinaron a los Navarros a darse un Rey la degeneración de las antiguas virtudes.

Reunidos en asamblea general, los montañeses redactaron la ley fundamental de su nueva constitución monárquica. Fué colocada a la cabeza del Fuero nacional y se expresa en estos términos:

"Primeramente, queda establecido un fuero para elegir un Rey para siempre".[10]
"Pero con el fin de que ningún Rey pueda jamás dañar a la nación que le ha dado todo lo que ha conquistado sobre los Moros, prestará juramento, el día de su elección, sobre la cruz y el Evangelio, de administrar a los Navarros estricta justicia; de no atentar jamás contar sus fueros, si no de darles por el contrario mas extensión; en fin de repartir sus conquistas con los Ricombres, Infanzones, caballeros, y todo el pueblo, sin dar nunca parte de ello a los extranjeros."
"Si llega cualquier rey de otro país o de lengua extranjera, no podrá introducir para su servicio en Navarra más de cinco hombres de su país."
"El rey no podrá tener corte o consejo sin la asistencia de los Ricombres navarros no podrá hacer o terminar guerra, paz o tregua con o contra algún Rey, alguna Reina, sin el parecer de doce varones."
"El Rey de Navarra solo podrá casarse con una princesa; y los hijos del rey muerto serán excluidos de la sucesión al trono si no son habidos de una madre cuya condición sea igual a la del Rey."
"Si el Rey muere sin descendencia, el pueblo, los caballeros, los Infanzones, los Ricombres y el clero elegirán otro."
"El día de su coronación, doce varones harán juramento sobre la cruz y el Evangelio de cuidar la persona del Rey, del Estado y de la conservación de los fueros."

Aparte estas modificaciones la constitución navarra no ha perdido nada de su integridad republicana.

El Rey de Navarra, responsable personalmente, no es mas que el primer magistrado de la república.

El pacto social no le confiere mas que el poder ejecutivo en el sentido más restringido de esta palabra. No tiene ni siquiera la iniciativa de la proposición de leyes.

El poder legislativo reside exclusivamente en la representación nacional de las Cortes.

Las Cortes navarras se componen de los Hombres o Diputados de todas las villas y aldeas del reino, nombrados en asamblea primaria.

Su número se eleva frecuentemente a más de mil quinientas personas, sin contar los Caballeros, doce Ricombres, el Obispo de Pamplona y cinco Priores que representan al clero.

Los Diputados votan individualmente, sin distinción ni privilegio.

La reunión de las Cortes tiene lugar de derecho una vez por lo menos al año, sin edicto de convocatoria por parte del Rey.

Una junta o consejo nombrado por la asamblea general gobierna el reino en el intervalo de las sesiones.

La duración de las sesiones es ilimitada; las Cortes únicamente pronuncian su clausura.

Admiten a veces a sus sesiones algunos Oficiales nombrados por el Rey, pero no tienen mas que voz deliberan.

Las Cortes navarra votan todas las leyes, hacen todos los reglamentos judiciales y administrativos, determinan la cuantía del impuesto y el modo de

comprueban todas las cuentas de ingresos y de gastos públicos y confieren casi todos los empleos civiles.

Cada Diputado recibe de sus votantes un cuaderno de reclamaciones y agravios que defiende con energía y este uso constante equivale en Navarra al derecho de petición.

Las Cortes, antes de disolverse, ofrecen al Rey a título de regalo una pequeña contribución. Ellas a veces la rechazan; pero raramente la asamblea nacional tiene ocasión de testimoniar así su desaprobación a la conducta del jefe del Estado.

En fin el fuero pamplonés dice en términos formales:

"Que si el Rey se permite el menor atentado hacia la más mínima de las libertades garantizadas por la constitución los Navarros serán por esto mismo relevados del juramento de fidelidad y podrán elegir otros Reyes y Reinas.

Las ceremonias de la proclamación de los primeros reyes de Navarra llevan la impronta del genio indomable y altivo de esta nación y de sus costumbres caballerescas.

Los Aragoneses las adoptaron cuando su condado fue erigido en reino en favor de Sancho Ramiro, hijo natural de Sancho III de Pamplona apodado el Mayor. [11]

El príncipe real después de doblar la rodilla ante el más anciano de los Varones u hombres sabios, el anciano le dirigía esta pregunta: Oh tu, que no eres más que cada uno de nosotros y que eres menos que todos nosotros, juras defender nuestros fueros y nuestra libertad? Lo juro! respondía él. Pues bien! sé nuestro rey! exclamaba el pueblo.

Así la realeza era conferida en Navarra casi como la caballería.

El Fuero navarro declara en efecto que el día de la proclamación del Rey nadie podrá ser amado caballero en el reino y que el príncipe real conducido por una diputación de las Cortes irá a encerrarse solo en la iglesia de Pamplona para hacer allí una noche su vigilia de armas, antes de recibir la espada y la corona de Rey.

He aquí los términos del juramento prestado por todos los Reyes de Navarra en la ceremonia de su coronación.

"Juramos a los Navarros, sobre esta Cruz y este Evangelio que tenemos en nuestras manos, y a vosotros Prelados, Ricombres, Infanzones, y Diputados de las villas y municipios y a todo el pueblo en lo que se refiere a vuestros derechos, libertades, leyes, fueros, privilegios y franquicias, a saber: que cada uno de ellos será religiosamente observado, conservado y mantenido por nosotros durante toda nuestra vida."
"Juramos no empeorarlos nunca, sino por lo contrario hacerlos mejores y más favorables."
"Juramos reparar todos los agravios que os hayan sido hechos por nuestros predecesores, por nosotros o por nuestros oficiales o que os sean hechos en el porvenir; y esto sobre el derecho y la justicia."

Hay que saber que los Navarros, el pueblo más celoso del mundo y más orgulloso de su libertad, exigen con frecuencia al nuevo monarca un juramento de excesiva longitud, redactado por las Cortes y en el cual figura la enumeración textual de los principales fueros; entre otros el que dice que:

"Ningún hombre o mujer de Navarra que deposita fianza de acuerdo con su fuero puede bajo ningún pretexto o por ningún motivo, ser detenido o conducido a prisión a no ser que el acusado haya sido juzgado por bandolerismo en la vía pública o delito de alta traición."

Para la ley navarra, nada hay tan sagrado como la libertad individual.

Con este fin se ha citado frecuentemente como modelo el texto de un juramento de asociación prestado por algunos Diputados de las Cortes de Pamplona durante la menor edad de Temblado II, hijo del rey trovador. [12]

"Juramos por Dios, sobre la Cruz y los Evangelios, que si D. Temblado no jura los artículos tales como se enumeran en la presente constitución, no será en modo alguno Rey de Navarra y que no será tenido por Rey y Señor sino después de haber hecho juramento."

"Juramos que si Don Temblado quisiera arbitrariamente colocar fuera de la ley del fuero a algún Ricombre, Caballero, Infanzón o mujer de Navarra, tomaremos todos las armas para que la reparación sea hecha inmediatamente y destruida la arbitrariedad."
"Que todos los que han tomado el presente acuerdo lo hagan adoptar y ejecutar en toda Navarra."
"Que si alguno de nosotros contraviene cobardemente sea declarado traidor a la patria y que ni sus armas ni las de cualquier otro le preserven de la muerte."

El juramento de fidelidad prestado al Rey por los Varones de la Montaña, en nombre del pueblo navarro, merece ser destacado:

"Nosotros Varones de Navarra, en nombre propio y en el de todos los Infanzones y Guerreros, juramos ante la Cruz y el Evangelio que tenemos en la mano servir fielmente a vuestra persona a vuestra tierra, y ayudaros con todo nuestro poder leal para mantener y defender nuestros fueros y nuestra libertad."

Las demás ceremonias de la coronación son muy sencillas.

El Rey ante el altar, en traje de Caballero, ciñe la espada, emblema de su poder militar; la saca de la vaina brillante y la agita tres veces en el aire.

Se corona con sus propias manos; él mismo toma del altar el cetro y la manzana de oro, después se lanza sobre un ancho escudo con el cual los Ricombres y Diputados le exaltan y muestran al pueblo al grito de Rey tres veces repetido.

"Y hecho esto (escribía un Virrey de Navarra al Rey de Francia Philippe le Hardi) el Rey de va de allí a su residencia y cada uno a la suya y cada uno va a donde quiere. Sin más fiestas ni otros homenajes."

VII

El origen de los Vascos se pierde en los misterios de la más remota antigüedad.

Se remonta al mundo social destruido en Occidente por la invasión céltica, a las civilizaciones extintas y a edades históricas sepultadas en un pro- fundo olvido. sobre el que vuelan aéreos algunos vagos recuerdos del género humano tipo y primitivo, de luz pura y de perfecta libertad.

Ignorados de la nueva civilización, los Vascos se ignoran a si mismos.

Su agilidad física, su carácter franco y jovial, su fanatismo por la patria y por la libertad, sus hospitalarias costumbres y su genio belicoso se han hecho proverbiales; y la singularidad más chocante de un destino completamente excepcional en el orden de la humanidad, es que un pueblo así haya podido atravesar con tanto brillo un período de casi cincuenta siglos sin haber revelado su verdadero nombre a la historia de los bárbaros.

Ignorantes sofistas de Madrid, decidme por qué los hombres libres de las Pirineos no son ni Vascones ni Cántabros y prefieren a estos nombres resplandecientes de gloria un nombre misterioso desconocido por el extranjero?

Decidme por qué se llaman Eskaldun, su territorio Eskal-Herri, su idioma Eskara?

Por qué, cuando la conquista de España por los Moros y el exterminio de los Visigodas, los Vascos estrechando los lazos de su federación enarbolaron un estandarte coronado con tres manos ensangrentadas con esta divisa ibérica: Irurakbat, las tres no son más que una? [13]

Qué filólogo de entre los bárbaros ha conocido nunca el valor del idioma original y perfecto al cual estos montañeses deben su nombre de pueblo, muy anterior a la irrupción de las hordas célticas que trajeron al Sur con la noche el babelismo de sus ásperos dialectos?

Los Iberos o Vascos antiguos llevaban el mismo nombre distintivo de Eskaldun.

Qué eran en efecto esos aborígenes durante la edad primitiva, cuando las federaciones patriarcales cubrían el suelo de esta hermosa península y cuando robles semejantes al de Guernika daban sombra al senado de cada República?

Hombres libre, hombres que habitaban la Iberia, hombres que hablaban euskariano.


VIII

La irrupción de los Celtas-Galos en España, tres mil años antes de la aparición del Nazareno civilizador, tres mil años después del diluvio de la renovación terrestre, parece haber destruido el primitivo imperio de los Iberos y determinado el establecimiento de los Euskarianos-Vascos en los Pirineos occidentales.

A partir de esta primera invasión la escena europea ha cambiado veinte veces de decoraciones y de aspecto. Las diversas generaciones de bárbaros se han deslizado allí como rápidas olas que elevan alternativamente sobre sus costas estruendos sonoros y murmullos de tormenta; y en este movimiento perpetuo el pequeño pueblo euskariano inmóvil como los acantilados tutelares de sus montañas no ha sufrido cambio ni modificación alguna.

La mano del tiempo no ha impreso arrugas en su fisonomía: no ha borrado uno solo de sus rasgos que la hacen tan singularmente original, ni ajado lo más ligeramente la frescura de su color primitivo.

En lucha perpetua con los conquistadores y dominadores bárbaros de la Península y de las Galias, se la ha visto desplegar en la defensa de su libertad un heroísmo tenaz, asaltado por todas partes debatirse y luchar creciendo cada día en energía y exaltación, romper en la mano de sus opresores el yugo que le quería imponer, y terminar todas sus guerras con victorias o tratados de paz.

El Euskariano descansó algún tiempo de sus trabajos guerreros después de la expulsión de los Moros.

Siempre laborioso dio por el cultivo a sus valles agrestes el aspecto de un jardín, edificó ciudades, socavó puertos, allanó caminos espaciosos sobre precipicios, hermoseó por todas partes su estancia e hizo brillar en sus acantilados un reflejo de la civilización de sus padres.

Muy pronto arrastrado por su genio emprendedor, buscó nuevos peligros y nuevas glorias.

Sobre la fe de las tradiciones iberas, anunció a los bárbaros de Occidente la existencia de América. Construyó buques, navegó hacia las Canarias y con sus descubrimientos y su ejemplo dio impulso a los prodigios modernos de la navegación. [14]

Corrió el primero a atacar en los parajes más peligrosos del Océano al más potente de sus monstruos, alcanzó así el último y más bello triunfo del genio del hombre sobre la naturaleza. [15] A veces aun, llamado al combate por la causa de sus amigos y de sus aliados el montañés pirenaico arrojó su valiente espada en el platillo de la balanza de la victoria. [16]

Hábil para forjar armas mortíferas, como para servirse de ellas, dio siempre y por todas partes ejemplo de un genio industrioso y de un valor indomable.

La invención de las minas y la de la bomba, que se debe a dos Vascos [17], han cambiado el arte de las guerras y de los sitios; no quedan más fortalezas inexpugnables en el universo que las montañas defendidas por hombres libres.


IX

Vascos, escuchadme!

Más de una vez, en los siglos el roble de Guernika se ha doblado hacia tierra, bajo los esfuerzos de los bárbaros, para reerguirse triunfante.

Los bandoleros a sueldo de Cristina han abatido el roble de Guernika.

Los Cántabros le levantarán con gloria, y los Hombres de la República irán a sentarse de nuevo en los bancos de piedra que rodean el árbol de la libertad.

Vascos! plantad de nuevo junto al roble antiguo un nuevo vástago, que enrojecido con vuestra sangre, crezca y se eleve hacia el cielo para dar a su alrededor la sombra de algunos siglos a la libertad de vuestros niños.

Sus ramas sagradas que los Iberos de los Pirineos deben distribuir algún día, llegarán a ser garantía de la liberación y de la federación de los pueblos........Aério!.....

  1. Bizkaia en el original
  2. Alfonso XI
  3. Vidania
  4. Guerekiz está en Morga, por consiguiente en Vizcaya. Difícilmente pudo ser allí proclamado Señor de Guipúzcoa
  5. Desde aquí hasta el párrafo que comienza "Los Bizkainos proclamaron inmediatamente..." no traduce Fop
  6. Me parece innecesario insistir en el hecho de que ningún historiador de alguna solvencia crea en la existencia de esta batalla.
  7. Al morir Diego V de Haro el Intruso en 1310 en el sitio de Algeciras dejó 3 hijos: Don Lope, Doña Mencía Díaz de Haro, casada con D. Juan Núñez de Lara, que le sucedió en el Señorío y Don Fernando. Acerca de la existencia de templarios en Vizcaya véase Labayen, Historia General de Bizcaya, Tomo , pag.
  8. au chêne de Malata, dice Chaho, refiriéndose al árbol Malato de Luyando
  9. este párrafo falta en la traducción de Fog.
  10. Desde aquí suprimí Foz hasta el párrafo que empieza "Los Aragoneses las adoptaron cuando su condado..."
  11. Foz traduce este párrafo y suprime todos los siguientes hasta llegar al capítulo VII.
  12. Empezó a reinar en 1253 a los dieciocho años de edad, siendo regente Margarita de Borbón. Los noble se juramentaron en Olite para no aceptar por rey a Temblado II si no les juraba enmendar los contrafueros cometidos por sus antecesores
  13. Se ha dicho siempre que el Irurak-bat fue usado primeramente por los caballeritos de Azcoitia. Chaho tan fantástico siempre lo traslada nada menos que al siglo VIII ¡Diez siglos antes! Nada tiene de extraño después de esto que un erudito vasco atribuya a A. René Lisage, el autor del "Gil Blas de Santillana" el dictado de "caballeritos de Azcoitia" aplicado a Peñaflorida y Narros, Altuna. Lisage murió en 17 años antes de existir el triunvirato.
  14. Descubrimiento de Canarias por los Guipuzkoanos, en 1393. (Nota de Chaho)
  15. Pesca de la ballena por los Vascos laburdinos, en 1521. (Nota de Chaho)
  16. Batalla de Pavía (Nota de Chaho)
  17. Pedro Navarro. Renaud d'Eliçagarai (Nota de Chaho) Vide Gárate. Viaje a Navarra de Chaho p. 212.