Resurgimiento de las obras de Arriaga (1917)

De Iturriak
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Juan de Eresalde



RESURGIMIENTO

DE LAS OBRAS DE ARRIAGA




REPRODUCCIONES TOMADAS DEL MISMO ORIGINAL POR
EL FOTÓGRAFO ZORRAQUIN, FORMANDO TRES LIBROS,
DESTINADOS, A LA BIBLIOTECA NACIONAL, AL MUSEO-
ARCHIVO DEL TEATRO REAL, AMBOS DE MADRID Y A

DON JOSÉ E. DE ARRIAGA, DE BILBAO.-------

Resurgimiento

de las

Obras de Arriaga

I

Terminaba ya el verano de 1884...

El género de música que por entonces tenía predominio en Bilbao hallábase ciertamente muy distanciado de aquel que cultivaron los clásicos...

En aquella época de las fantasías y de las variaciones acrobáticas, arte inferior que á pesar de todo, contaba, con muchísimos adoradores; cuando el gusto artístico se hallaba estragado completamente, dos entusiastas y consecuentes virtuosos, profesores distinguidos, amantes del verdadero arte, tuvieron el valor, porque heroico se precisaba para arrostrar las consecuencias económicas de la empresa, de presentar un género musical que hasta entonces, salvando tímidos intentos, tan sólo era privativo de unos pocos aficionados y unos contados profesionales de gusto refinado. Con un fin exento de toda idea de lucro, por iniciativa propia, esos dos jóvenes profesores, decidieron formar la Sociedad de Cuartetos de Bilbao, por medio de la cual proponían dar á conocer composiciones de la más alta distinción.

Contrataron al efecto el personal artístico que consideraron más conveniente, y vencidas todas las dificultades morales y materiales que se les presentaron, ocupáronse desde luego en trazar las líneas generase de sus propósitos.

Pero ¿quienes eran esos dos bilbaínos, artistas conspícuos que acometían tan arriesgada y artística empresa? He aquí sus nombres venerados por todos los que se interesan en el progreso musical y que ostentando letras de oro deben figurar en lugar preeminente en el libro de los fastos artístico-musicales de Bilbao:

LOPE ALAÑA. MIGUEL DE UNCETA

El primero notabilísimo violinista y el segundo muy brillante pianista.

Eran contrarísimas las personas que á ambos distinguidos profesores, animaran á realizar aquellos proyectos artísticos, y entre ellas, una de las primeras en interesarse por la marcha que llevaban las gestiones, fié don Emiliano de Arriaga quien con frases de aliento y entusiasmo, excitaba á su amigo Alaña á llegar animoso y sin desmayo á la completa consecución de los laudables propósitos.

Formaron los mencionados profesores el plan de programas atendiendo cuidadosamente á la selección de obras que fueran de más fácil comprensión para el público...

Pero antes de proseguir en estos apuntes y como antecedentes con ellos relacionados, nos parece oportuno recordar que pocos años habían transcurrido desde que el entusiasta aficionado al divino arte, don Emiliano de Arriaga, hubo leído en la magnífica obra Biographie universelle des musiciens et Bibliographie générale de la musique escrita por el ilustre y severo F. J. Fétis, un artículo biográfico acerca de Juan Crisóstomo de Arriaga, de quien hasta entonces, en la familia del mismo apellido, tenías e tan sólo vaga noticia; sabias e que el tío Juanito era un muchacho prodigioso, que tocaba muy bien el violín y componía música; que en el teatro de Bilbao habías e puesto en escena una ópera compuesta por él, cuando tenía trece ó catorce años de edad; que en la noche del estreno se hallaba durante la representación escondido en el fondo de un proscenio ó pal- co, poseído de intenso miedo y rubor, hasta que estallando en la sala atronadora salva de aplausos, le hicieron salir de su oscuro escondite...; y por último que todavía joven falleciera en París...; Esto era en resúmen lo que por tradición de familia se conservaba con respecto al artista, aunque como hemos visto, de una manera esfumada y confusa. La biografía escrita por Fétis, hizo que destacase con mayor precisión y realce la figura del compositor y aclarase algo de su vida y obras, por más que las fechas citadas por el ilustre musicógrafo no fuesen del todo exactas según se comprobó más tarde. En un periódico bilbaíno publicó don Emiliano la traducción castellana de dicha biografía y poco después insertó la "Ilustración Española y Americana" de Madrid un sentido artículo escrito de don Antonio de Trueba basado en la mencionada versión castellana.

Ejerciendo el cargo de Teniente Alcalde de esta villa dicho señor don Wmiliano de Arriaga (1880-81) hizo donación al Ayuntamiento con destino á la Academia de Música á la sazón fundada, de los manuscritos originales de Juan Crisóstomo de Arriaga que fueron hallados dentro de un baúl en el desván de una casa de la calle Jardines. Y al disolverse poco después aquella institución municipal y sabiendo don Emiliano que habían ido á parar las obras musicales Overtura de la ópera Los esclavos felices Sinfonía á grande orquesta y otras composiciones del repetido autor, á un archivo en que corrían los manuscritos peligro de desaparecer por la humedad y goteras que en el mismo eran habituales, reclamó la devolución en razonada instancia, recayendo acuerdo de la Corporación en el sentido de que se accediese á sus peticiones, siendo entonces reintegrado en la posesión de los referidos manuscritos.

Pero ya, hacia 1869 dicho señor Arriaga encontró el violín que perteneció á Juan Crisóstomo de Arriaga, en el desván de la casa en que habitaba don Antolín sanz (hijo de don Fausto, el viejo profesor de Juan Crisóstomo). Con este violín, hermoso Amati del año 1698, obtuvo tales éxitos el compositor bilbaíno que Fétis dice: "cada vez que ejecutaba el joven autor sus propios "Cuartetos" excitaba la admiración de su auditorio."


Terminada esta digresión retrospectiva seguiremos pues el hilo de la interrumpida relación.


Es preciso, es forzoso y absolutamente necesario y por encima de todo, decía con impetuosidad el señor Alaña, ejecutar esos Cuartetos de Arriaga a que hace referencia Fétis. Tal idea patriótica se había posesionado de su voluntad, subyugándole con toda la fuerza de una resolución inquebrantable. Mas el señor Alaña se preguntaba al mismo tiempo... ¿Como eran esos Cuartetos?

... "No es posible imaginar nada más original, ni más elegante, ni más pura y correctamente escrito que esos cuartetos que no se han dado bastante a conocer". Esta era la elogiosa respuesta de Fétis.

Don Lope Alaña tenía noticia de ellos por diferentes conductos, siendo ciertamente el principal el sentido altamente laudatorio del severo Fétis. Además en diferentes ocasiones le había hablado don Emiliano de las obras de su pariente, especialmente de esos cuartetos que Alaña recordaba haber visto en un tomo de dicho género de composición de diversos autores y en el que se encontraba la colección de los de Arriaga. Éste conocimiento lo había adquirido en ciertas reuniones musicales privadas que acostumbraba asistir de muchacho, en las cuales jamás pudo conseguir, bien a su pesar, el que ensayaran siquiera por curiosidad alguno de los del compositor bilbaíno.

Pero al formarse en Bilbao una sociedad de la índole de la que se había ya iniciado ¿se iría a prescindir de un compositor de la talla artística de Arriaga de quien Fétis juzga que "en sus obras palpita el más brillante genio y el arte de escribir llevado al último grado de perfección"? ¿sería decoroso, decía Alaña, que en una agrupación de músicos, en la cual, sinó todos eran bilbaínos, dominaba el tradicional espíritu local, dejaran de aparecer en lugar preferente los Cuartetos del compositor bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga?

De ningún modo puede admitirse tal hipótesis, agregaba con resolución don Lope.

La incógnita estaba únicamente en cómo serían dichos Cuartetos en lo que se refiere a la dificultad de ejecución y a la probabilidad de éxito ante un auditorio al que la música del Ballo in Maschera parecía de difícil comprensión.

"La necesidad de componer le torturaba, como tortura a todo hombre de ingenio, y la primera obra con que se dio a conocer consistió en Tres Cuartetos publicados en París 1824, por la casa Ph. Pétit" escribe Fétis en la biografía citada. Dos únicos ejemplares de los cuartetos de Arriaga, existían en Bilbao, uno de ellos lo poseía el profesor de música don Eduardo de Azpeitia ([1]) pariente de don Lope Alaña. Por ese ejemplar pudo éste último repasar algunos pasajes del violín primero pues la dirección estaba en particellas....

Vista la particella, se ratificó Alaña en su opinión de que era preciso ver aquellos Cuartetos.

Y citando inmediatamente Alaña a sus compañeros para la primera lectura, después de haber cambiado impresiones con don Emiliano de Arriaga, indicóle éste último, que tendría especial gusto y satisfacción en que el primer ensayo lo efectuaran en su casa, que estaba situada en la calle del Correo número 32, encima de la Sociedad Bilbaína.

Y allá fueron un domingo del mes de octubre de 1884.

Asistieron a dicha primera lectura, además de don Emiliano de Arriaga, don Eduardo de Achútegui, don Aniceto de Achúcarro, el notable pintor don Juan de Barroeta, y el pianista de la Sociedad de Cuartetos, don Miguel de Unceta. Los ejecutantes eran los siguientes: don Lope Alaña, violín primero. Y, don Cleto Alaña, segundo violín; don Ignacio Martorell, viola y don Eusebio García, violoncello.

Hallábanse ya colocados los atriles y sillas en el centro de un amplísimo salón, y en uno de sus compartimentos, separado de aquel por elegante y magnífica portada egipcia, se acomodaron los señores que constituían el reducido pero selecto auditorio. Delante de su correspondiente atril se sentaron los distinguidos carteristas preparándose para comenzar.

Empezó el ensayo y tanto los ejecutantes como los amateurs que con religiosa atención escuchaban, fueron de sorpresa en sorpresa, todas agradabilísimas. A pesar de que la ejecución había de resentirse forzosamente de que, por lo menos tres de los intérpretes tocaban a primera vista, la hermosura de primer cuarteto, la transparencia y gracia con que se presentan sus encantadoras ideas musicales, la limpieza de la línea melódica, su forma de puro clasicismo, todas sus condiciones en fin, les dejaron cautivados y suspensos. Don Lope Alaña que tuvo el capricho acertado y sensible, de tocar, como lo hizo desde el comienzo de la sesión, con el mismo violín que perteneció al autor de la obra que ejecutaban, estuvo admirable haciendo gala de estilo y corrección irreprochables, así como no tenía límites su entusiasmo casi rayando en locura, al ver claramente que el éxito de esa composición estaba asegurado y con él, el de la Sociedad de Cuartetos que amparada por el nombre del ínclito Arriaga, podía ya presentarse confiadamente en sesiones públicas. Estaba recompensado el patriótico deseo de rendir modesto pero sincero homenaje al gran artista, al genial compositor Juan Crisóstomo de Arriaga.

Tocaron después los cuartetos segundo y tercero y tan en crescendo fue la admiración que sentían al saborear aquellas bellezas que al terminar convinieron todos, ejecutantes y oyentes que los Tres Cuartetos eran un verdadero primor.

Cuando salieron a la calle aún les parecía estar oyendo los atrayentes e ingenuos temas desarrollados de una manera elegante y corrientísima por el autor de tan magníficos Cuartetos.

Surgió seguidamente la idea patriótica, entre los distinguidos profesores y amateurs de Bilbao, entusiasmados por la inesperada sorpresa al encontrarse que se trataba de composiciones de inestimable valor artístico, de remitir a Madrid esos Tres Cuartetos. El paladín que con más ardor acarició esa idea fué Lope Alaña, secundándole en ella sus demás compañeros. Querían que en todas partes se admirara a Arriaga y que se supiera que había un compositor de su talla, poco menos que ignorado y que ese compositor había nacido en Bilbao. Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/9 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/10 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/11 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/12 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/13 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/14 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/15 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/16 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/17 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/18 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/19 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/20 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/21 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/22 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/23 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/24

VIII.

En el mes de junio de 1886 fue fundado el Orfeón Bilbaíno por don Cleto Alaña, segundo violín en las memorables sesiones ya descritas. Se ofreció la batuta al maestro Cleto Zavala y bajo su dirección, en el concurso de orfeones celebrando en Durango en julio del mismo año, el mencionado Orfeón, obtuvo el primer premio.

En Madrid dio el maestro Don Emilio Arrieta la 17ª Conferencia en el Ateneo Científico, Literario y Artístico (Curso de 1885-86) en la cual trazó a grandes rasgos la biografía de Arriaga, transcribiendo la que Fétis escribió; y concluyó la conferencia con estas palabras: "Juicio tan entusiasta del ilustre Fétis equivale ha si quedara grabado en planchas de oro para la posteridad el nombre exclarecido de Arriaga.

Tengo fe en que la culta población de Bilbao donde todo sentimiento noble y generoso tiene asiento, hará que recuerden sus paisanos al joven compositor, gloria de Vizcaya, erigiéndole un monumento en aquellos pintorescos sitios de la invicta villa".

En el mes de agosto de 1886 se verificó una sesión privada en Bilbao y en la misma sala en que se celebraron las dos privadas también del mes de octubre de 1884, en casa de don Emiliano de Arriaga, con asistencia de don J. M. Esperanza y Sola crítico musical notabilísimo y de don Emilio Arrieta en honor de cuyos señores se tocaron los Tres Cuartetos de Arriaga por los mismos ejecutantes que lo hicieron en las Sesiones del Salón de Teatro. Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/26 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/27 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/28 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/29 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/30 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/31 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/32 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/33 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/34 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/35 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/36 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/37 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/38 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/39 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/40 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/41 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/42 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/43 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/44 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/45 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/46 Page:Resurgimiento Arriaga.djvu/47

  1. (1) Edición Ph. Pétit, de París (1824). Este ejemplar fue adquirido y lo tiene actualmente en gran estima don Luis de Lezama-Leguizamón, vecino de Bilbao. El otro lo tenía en el año 1886 la familia también de Bilbao Amann-Palme, que a instancias de don Lope Alaña, fue regalado, en 1885, a don Emiliano de Arriaga.